El tema del agua suele abordarse desde la tragedia, la escasez, la crisis, la retórica y también como si se tratara de un botín político (aunque los que se dicen políticos no conocen a profundidad las múltiples problemáticas en torno a este recurso finito). Los ángulos recalcan datos alarmantes sobre los niveles de los embalses, daños causados por lluvias torrenciales e inundaciones, acuíferos sobreexplotados, cosechas perdidas por la sequía o contaminación de los cuerpos de agua y sus consecuencias.
Sí, sin duda son hechos relevantes que deben ser informados en la portada de un periódico o formar parte del teaser de un noticiario o estar entre las principales notas en una página web y amplificar el mensaje en redes sociales, pero también hay que incluir notas sobre las soluciones que surgen de la investigación científica e innovación tecnológica, ésas que también llaman a la acción a gobiernos, academia, iniciativa privada, ONG y sociedad en general, porque si algo es cierto es que el modelo actual de gestión del agua está agotado.
Y cuando surgen plataformas que logran alinear investigación científica, capital privado, talento joven y emprendimientos disruptivos, es imprescindible no sólo analizar su impacto, sino también dar a conocer estas iniciativas que tienen el potencial de ser ejecutadas y así contribuir, en alguna medida, a solucionar la problemática del agua.
El reciente lanzamiento de la cuarta edición de Innodrop, la incubadora de talento hídrico, lo consolida como un puente entre las ideas que nacen en las aulas o laboratorios universitarios y el trabajo de startups que ya tienen el qué, pero les hace falta el cómo implementarlo en la industria y las comunidades.
Para entender la importancia de una iniciativa como ésta en el contexto mexicano, hay que recordar que 76% del agua se destina a la agricultura, un sector donde la ineficiencia ha sido la norma, al desperdiciar entre 40% y 60% del recurso por riego no tecnificado; en tanto, la industria consume 5% y su papel es fundamental no por el volumen consumido, sino por su capacidad de tracción tecnológica y financiera para poder escalar soluciones, por ejemplo, en el campo del cual depende.
El acierto de Innodrop, impulsado por la alianza entre Grupo Modelo, Grupo Herdez, Niagara Bottling México y el Centro Regional de Seguridad Hídrica (Cershi) bajo los auspicios de UNESCO, es haber entendido que ningún esfuerzo ni ninguna empresa, por grande que sea, puede trabajar temas de sustentabilidad, manejo del agua y soluciones en solitario, por ello es importante promover alianzas, como lo dijo Soqui Calderón en la presentación de la cuarta edición.
Además, para la directora de Sustentabilidad de Grupo Modelo las tres ediciones anteriores muestran que “los resultados pueden ser aún mucho más grandes de lo que soñamos en un principio… contribuir a un futuro hídrico más resiliente”.
El valor de este esfuerzo también radica en la integración de un ecosistema que reconoce el ciclo completo de la investigación e innovación. En nuestro país, a menudo sucede una desconexión entre la investigación y la ejecución, es decir, hay muchísima investigación de primer nivel basada en ciencia, pero se queda atorada en papers o tesis de grado, sin encontrar un camino hacia el beneficio social directo.
De ahí que en esta cuarta edición, además de la convocatoria a estudiantes universitarios y startups, se haya sumado la categoría de grupos de investigación, ya que son las instituciones de educación superior las que contribuyen con ciencia y tecnología a las soluciones de los problemas hídricos, pero resulta difícil conectarlas con la toma de decisiones y con las empresas. Por ello, es importante esta incorporación, ya que permitirá que académicos y equipos científicos vinculen sus conocimientos con las necesidades urgentes del país.
Y si se trata de analizar el impacto, Witlab es un claro ejemplo surgido de la edición 2024. Lo que comenzó como un proyecto universitario terminó siendo un detergente desarrollado con nanotecnología que evita el uso de químicos tóxicos y permite ahorrar agua. Hoy es una empresa con operaciones en México, España y Perú. Éste es el tipo de talento hídrico que nuestro país necesita exportar.
Innodrop ha impulsado más de 320 proyectos con más de mil participantes, la mitad de ellos estuvieron en la edición del año pasado, que fue cuando se sumaron Grupo Herdez y Niagara, recordó Jorge Arriaga, coordinador ejecutivo del Cershi.
Soqui Calderón está cierta de que la crisis hídrica global demanda más que voluntad, exige innovación tangible, de ahí que en Innodrop, que tiene una visión transversal, las ideas abstractas pasan a prototipos funcionales, se pulen las habilidades técnicas y se fortalecen las habilidades blandas, además de conectar el talento con las industrias.
Para universitarios, emprendedores e investigadores que quieran postular sus proyectos y puedan participar deben entrar al sitio: https://innodrop.cershi.org/ y registrarse, tienen hasta el 5 de octubre. Los ganadores accederán a capital semilla, que va de 140 mil pesos hasta 180 mil y entrar al programa de incubación de seis meses (acceso a asesoría técnica y vinculación con actores de los sectores hídrico e innovación).
Esta apuesta de incubar talento es una estrategia que debe replicarse para apoyar a la ciencia y financiar soluciones disruptivas creadas desde las aulas, los institutos de educación superior y los emprendimientos para luego hacerlos realidad en los ciclos productivos y, así, construir resiliencia hídrica real.
