Patria y vida

Hay canciones que se convierten en himnos de una generación, que nos motivan a romper cadenas y demuestran que le hemos perdido el miedo al régimen establecido y, por lo tanto, son insultos para el gobierno en turno.Los raperos cubanos Maykel Osorbo Castillo, quien en ...

Hay canciones que se convierten en himnos de una generación, que nos motivan a romper cadenas y demuestran que le hemos perdido el miedo al régimen establecido y, por lo tanto, son insultos para el gobierno en turno.

Los raperos cubanos Maykel Osorbo Castillo, quien en 2019 fuera condenado a prisión por denunciar la censura por el régimen cubano, y Funky, un cantante cristiano también perseguido por la dictadura de la isla, hicieron pública en plataformas el 16 de febrero una canción que resume, grita y alienta desde el nombre Patria y vida. La canción se ha popularizado a nivel mundial porque gente como Yotuel, del Orishas, Gente de Zona, un grupo cubano que alcanzó la fama y libertad por una colaboración con Enrique Iglesias, y Descemer Bueno, quien siguió un camino similar, participan en ellas y las subieron a sus redes desde Estados Unidos, donde viven libres sin olvidar la isla como lo demuestran en la canción.

Abiertamente enfrenta al gobierno cubano repitiendo una y otra vez “tu cinco nueve, yo doble dos, 60 años trancado el dominó (ya se acabó)”. Desde el segundo verso deja clara la visión de quienes están con el movimiento San Isidro, que este fin de semana recibió un nuevo espaldarazo de la comunidad cubana al ritmo de esta canción: “Te invito a caminar por mis solares pa’ demostrarte de qué sirven tus ideales… bombo y platillo para los 500 de La Habana mientras en casa las cazuelas no tienen jama. ¿Qué celebramos si la gente anda de prisa? Cambiando al Che Guevara y a Martí por la divisa”. Según una entrevista que dio Funky, el video lo grabaron —como casi todo en Cuba—desde la clandestinidad, nadie quería prestarles equipos por miedo a verse implicados. Sin embargo, la ayuda del grupo Gente de Zona permitió que el video esté en todas las plataformas y hoy se pueda escuchar la canción.

La canción es un reproche de la calle, el alma del pueblo: “El pueblo pide libertad, no más doctrinas. Ya no gritemos patria o muerte sino patria y vida. Y empezar a construir lo que soñamos. Lo que destruyeron con sus manos”.

Piden la paz y el fin de la represión: “que no siga corriendo la sangre por querer pensar diferente. ¿Quién dijo que Cuba es de ustedes? Si mi Cuba es de toda mi gente. Ya se venció su tiempo, se rompió el silencio (se acabó). Ya se acabó la risa y el llanto está corriendo (se acabó) ya no tenemos miedo (se acabó), ya se acabó el engaño (se acabó) son 62 haciendo daño”.

Recuerda a quienes les han antecedido en esta lucha libertaria. Lo mismo a Anamel y Ramón con su firme poesía. También a Omara Ruiz que ha sido todo un símbolo del movimiento de San Isidro que busca la libertad en la Isla.

La reacción del gobierno fue brutal, desde el mismo 16, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, usó sus redes para recordar la frase de Fidel Castro: “Patria o muerte”.

El 2 de marzo un grupo de cantantes prorrégimen, encabezados por Raúl Torres, publicaron una canción que se llama Patria o muerte por la vida, en la cual acusan de “vende patrias” y una serie de descalificaciones. Usan frases en las que dicen que “les pagan por decir, la arrogancia del imperio rentabiliza cantar que estás contra la pobreza”. Los acusa de rentarse y dicen dale agua a ese dominó. En algún punto juran que a la revolución le quedan “72,000 milenios”. No deja de ser paradójico que mientras los primeros dicen “somos humanos, aunque no pensemos como iguales, no nos dañemos ni tratemos como animales”, los oficialistas respondan con una andanada de insultos.

POST SCRIPTUM

Cada año, el mes de marzo se pinta de púrpura para conmemorar el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. Con el paso del tiempo, fuimos testigos de la mutación que esta fecha ha tenido: desde regalar flores, hasta manifestación de furia —totalmente justificada— que exige protección y justicia. Es una vergüenza que 2020 pasará a la historia como uno de los años más violentos para las mujeres. Tan sólo en México, de marzo a noviembre, atendió a 38,081 personas, 48% más que en 2019. En América Latina ocupamos el deshonroso segundo lugar en feminicidios, sólo detrás de Brasil.

Sí, el gobierno debe escuchar, generar políticas públicas para promover la igualdad de género, eliminar la violencia de género, hacer cumplir la ley y velar por la seguridad de cada una de las mujeres que habitamos este país, pero, ¿puede el gobierno resolverlo todo? La respuesta es no. El cambio también está en nosotras, en nuestra familia, nuestro barrio, el trabajo, los medios, la escuela y todos los espacios donde convivimos. Como todo movimiento social, el feminismo no está ajeno a la radicalización, sin duda, otra piedra en el camino de esta justa lucha, que también debe ser combatido y eliminado.

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