La volatilidad de los mercados internacionales

Juan José Serrano

Juan José Serrano

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El momento que hoy vivimos a nivel mundial nos sugiere revisar lo que dicen los periódicos internacionales sobre lo que acontece, especialmente cuando algún suceso es transversal. Un ejemplo de ello es, como todos sabemos, las crisis o tensiones geopolíticas que se presentan y que impactan en los mercados financieros globales actualmente. La guerra que se inició hace algunas semanas por parte de Estados Unidos (EU) en contra de Irán ha generado una serie de sucesos económicos que han provocado incertidumbre y cambios en las estructuras existentes. 

De acuerdo con el diario británico The Guardian (24 de marzo de 2026), los mercados reaccionaron de manera inmediata al momento de recibir el anuncio por parte del presidente de EU de posponer ataques contra instalaciones iraníes. Este anuncio tuvo un impacto en el mercado energético: el crudo Brent, referencia del petróleo internacional, cayó alrededor de 10% para ubicarse cercano a los 101 dólares por barril. Sin embargo, esta reacción no fue tan sólo en este rubro. Este cese al fuego temporal repercutió positivamente en las principales bolsas europeas que, derivado de las acciones militares en días previos, habían abierto con pérdidas en ese mismo día y lograron recuperarse parcialmente conforme los inversionistas asimilaron la noticia. 

Es por eso por lo que, al inicio de esta columna, mencionaba que la situación geopolítica mundial afecta directamente a los mercados internacionales; es entonces que el contexto que explica esta volatilidad es complejo. Por un lado, existe la incertidumbre desde hace varios días respecto al bloqueo en el estrecho de Ormuz; esta situación habría aumentado los precios del petróleo en días previos. Según analistas citados por Financial Times (25 de marzo de 2026), cualquier limitación de circulación por ese canal podría ocasionar una crisis comparable con la petrolera de la década de los 70. En ese contexto, se sabe que las pláticas y negociaciones diplomáticas han resultado favorables entre el gobierno de EU y las autoridades de Irán; esto ha generado una distensión en los mercados y, por tanto, una reacción a corto plazo en el mercado petrolero.

Claro está que la incertidumbre aún persiste; es por ello que otros activos reflejaron el nerviosismo de los inversionistas. Lo anterior fue señalado por The Wall Street Journal (24 de marzo de 2026): el aumento en las tasas de interés de los bonos en EU reduce el ánimo de inversión en el metal, ya que este último, evidentemente, no genera rendimientos por sí mismo. En este vaivén de decisiones y acciones, el sector energético ha sido uno de los más afectados por la situación del crudo. Según se reporta en distintos medios, empresas como BP y Shell registraron pérdidas que superaron 3%, impactadas directamente por la disminución de los precios del petróleo.

Sin duda, los movimientos que podemos observar diariamente nos permiten darnos cuenta de la fragilidad que existe en el entorno mundial derivada de las decisiones políticas internacionales. Como señaló recientemente Financial Times, los inversionistas están reaccionando a un escenario donde los riesgos geopolíticos han tomado un papel protagónico en el panorama internacional, desplazando a factores como la inflación o el crecimiento económico.

Es por ello que la volatilidad en los mercados no debe interpretarse como una situación aislada ni como un fenómeno solitario, sino como parte de un entramado mucho más complejo a nivel global.

En conclusión, el periodo corto de tiempo analizado proyecta un ligero optimismo, pero con la debida cautela. La disminución de tensiones en Oriente Medio ofreció un momento de tranquilidad temporal, pero no eliminó de forma definitiva los riesgos que enfrentan hoy los mercados. Para inversionistas y autoridades internacionales, el desafío permanece y tendrán que seguir enfrentando la inestabilidad que depende de factores impredecibles y transitorios. La volatilidad que hoy observamos no parece disminuir; de hecho, parece que llegó para quedarse en el sistema financiero internacional.

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