Los cambios del comercio común

Juan José Serrano

Juan José Serrano

Área común

Esta entrega surge de una serie de reflexiones que hemos realizado con mis alumnos de la Facultad de Derecho de la UNAM a lo largo de los diez años en los que he impartido la misma asignatura —Títulos y Operaciones de Crédito— y quien esto escribe. 

Durante este tiempo nos hemos dado cuenta de cómo el comercio y sus instrumentos jurídicos se han modificado, aunque no lo suficiente. En algunas sesiones hemos comentado las compraventas realizadas mediante la figura de los “cheques de viajero”, los cuales fueron utilizados de manera constante durante muchos años, principalmente en el extranjero, y que hasta la fecha continúan regulados por la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, pese a que, en los hechos, su uso prácticamente ha desaparecido. Pero no vayamos tan lejos. Cada semestre pregunto a las y los estudiantes quiénes están familiarizados con el cheque común. El resultado suele ser: no más de 5% de las y los jóvenes ha visto o utilizado ese instrumento para realizar operaciones comerciales. 

No obstante, una de mis mayores sorpresas fue el ver llegar a un joven motociclista de una plataforma de aplicación para entregar un sándwich a una joven adscrita a mi clase y que lo había comprado a través de su teléfono 30 minutos antes… ¡y llegó hasta nuestro salón! Todo ello viene a cuento para compartir algunos datos que me parecen relevantes a nivel internacional y que confirman lo que todos sabemos: el comercio cotidiano ya cambió. Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en 2025 alrededor de seis mil millones de personas —74% de la población mundial— utilizaban internet, frente a los 5.8 mil millones registrados en 2024. Esto significa que la penetración alcanzaba 94% en los países de ingresos altos, pero apenas 23% en aquellos de ingresos bajos. Por su parte, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, en un reporte publicado en 2024, estimó que 2.3 mil millones de personas realizaron compras por internet en 2021, 68% más que en 2017. Asimismo, señaló que el comercio electrónico mundial superó 27 billones de dólares en 2022, lo que representó un incremento de10% respecto del año anterior. Un dato adicional de alcance mundial. La OMC, en un informe publicado en junio de 2025, señala que las exportaciones de servicios prestados por medios electrónicos representaron14.5% del total de las exportaciones mundiales de bienes y servicios. Este indicador demuestra que el comercio mediante aplicaciones ya no se limita a la venta de productos, sino que constituye una modalidad cada vez más relevante dentro del comercio internacional.

Pero vayamos a lo que sucede en nuestro país. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), publicada por el Inegi en mayo de 2025, 83.1% de la población de seis años o más utilizaba internet. De las personas usuarias, 97.2% se conectaba mediante un teléfono inteligente, lo que confirma que el celular es hoy la principal vía de acceso a aplicaciones comerciales, bancarias y de servicios. Durante 2024, 35.8% de las personas usuarias de internet en México realizó compras en línea, frente a 33.4% registrado en 2023.

Finalmente, la misma encuesta revela que los productos adquiridos con mayor frecuencia fueron artículos de uso e higiene personal, con 77.9%; artículos para el hogar, con 45.8%; alimentos y bebidas, con 33%; servicios de transporte por plataforma, con 32.7%; teléfonos celulares y accesorios, con 27.9%; reservaciones de viajes o entretenimiento, con 27.2%; aparatos electrónicos, con 19.7%; artículos relacionados con la salud, con 18.6%; vehículos o refacciones, con 17.1%; y, tristemente, apenas 16.3% correspondió a la compra de libros.

Como cierre de esta ocasión para nuestra Área Común, queda la reflexión —y también la confirmación— de que el comercio ha cambiado, mientras que nuestras leyes fundamentales no se han reformado con la misma velocidad que exige el mercado. Pero siempre con la intención, de quien esto escribe, de arrancarle una sonrisa al lector al iniciar la semana. Un estudiante le pregunta a otro: 

—¿Por qué vienes tan elegante a la escuela?

—Porque tengo clase..