África
La pobreza obliga a que miles de personas sigan abandonando sus lugares de origen, desplazándose a otros en la búsquedade “mejores horizontes”.
África es el tercer continente con mayor extensión territorial y uno de los más ricos en recursos minerales, paradójicamente, la mayoría de las naciones que lo integran siguen conservando el estatus de “en vías de desarrollo", pues, víctimas del colonialismo europeo, sufrieron la esclavitud y su tráfico; así como el saqueo de sus recursos naturales como el marfil, el oro y los diamantes, al apropiarse de sus tierras.
Esto provocó que se independizaran en 1960 con Camerún, país colonizado por tres potencias distintas: primero Alemania y después de la Primera Guerra Mundial por Francia y Reino Unido. Fue así que el 25 de mayo de 1963, en Addis Abeba, Etiopía, se dieron cita 32 líderes de estados africanos para fundar la Organización de la Unidad Africana (OUA), hoy Unión Africana (UA), con el objeto de impulsar la unidad y solidaridad de los estados africanos para reflexionar y buscar solución a los diversos avatares que padecen, como la desnutrición, la mortalidad infantil, la pobreza, la inestabilidad política, la falta de acceso a la educación, el medio ambiente, la hambruna que causa estragos, la inestabilidad política manifiesta en la lucha por el poder, con eventos crueles y sangrientos y, derivado de esto, la violencia y el maltrato siguen en ascenso.
La pobreza obliga a que miles de personas sigan abandonando sus lugares de origen, desplazándose a otros en la búsqueda de “mejores horizontes”.
Ahí está el éxodo de cientos de africanos de Marruecos que, arriesgando su vida, se lanzan en lanchas y balsas al mar para alcanzar suelo español, donde son rechazados por la Guardia Nacional.
Los conflictos armados también son causa para que huyan y abandonen todo por el riesgo de perder la vida. La gente sigue buscando refugio y protección en otros territorios, esto incide en la pobreza extrema en la que se encuentra más de la mitad de los africanos.
Si a esto agregamos la progresiva desertificación de zonas productivas que dejaron de serlo, consecuencia del cambio climático y el calentamiento global del planeta, esto ha provocado el aumento de sequías y la pérdida de miles de hectáreas de tierra agrícola cultivable.
Así, la desnutrición y el hambre persisten, provocando la pérdida de miles de vidas humanas. Siendo otra de las causas que motivan los desplazamientos para no morir, asunto no menor, es la falta de acceso al agua potable, que sigue en aumento.
Las enfermedades hídricas o epidémicas son la constante. Los habitantes de Somalia, Uganda o Chad se contagian de cólera o malaria al beber agua contaminada de pozos o charcos.
Los niños y niñas siguen siendo el sector de más alta vulnerabilidad; desnutridos, pobres y sin expectativas de un futuro mejor, son víctimas de las bandas armadas y criminales, convirtiéndolos en sicarios o esclavos sexuales.
La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) reporta más de 80 millones de personas desplazadas en el mundo. En África Subsahariana atiende más de 18 millones de refugiados (26% de la población del total del mundo) con servicios educativos, atención médica, seguridad, entornos escolares seguros en los campamentos y con iluminación de los espacios públicos para reducir los riesgos de violencia sexual.
La capacidad instalada sigue ampliándose incluso con nuevos campamentos, debido al incremento de refugiados por las crisis de violencia en la República Centroafricana (RCA), Nigeria, Sudán del Sur, Burundi, Yemen, Siria, República Democrática del Congo, Mozambique y Somalia. Filippo Grandi deploró que la humanidad viva este “clima sombrío”, consecuencia de que los dirigentes mundiales no acaban con las guerras. Escenarios que retratan un continente con expectativas de vida dramáticas, ¿o no, estimado lector?
