La solución es la educación

A mí lo que me interesa es que a México, a usted, a mí y a nuestros hijos nos vaya bien. Procuro estar en lo posible al tanto de nuestro entorno político-económico y sinceramente no me satisface lo que observo y menos me ilusiona lo que anticipo. La solución es la educación
 

En el “síndrome de la rana hervida”, el escritor y filósofo suizo Oliver Clerc se refiere a una rana que es echada a una cazuela llena de agua a temperatura ambiente, la cual va aumentando gradualmente hasta el momento en que la rana percibe el peligro, sin tener entonces la energía suficiente para saltar y escapar de la cazuela. Si la rana hubiera entrado al agua ya caliente, al instante hubiera saltado.

México, tradicional entorno festivo y tranquilo, de apertura y buena voluntad,  de fe y tolerancia, de leyes, de principios, trabajo, oportunidades y posibilidades, país bendito. ¿Cómo se fue incubando el desmedido recelo, la malicia, codicia, intolerancia, violencia, corrupción, incontenible ambición de tener a costa de no ser? ¿Cómo se comenzó a joder México? ¿Será la hora en que la temperatura ambiente ha aumentado a tal grado que carecemos de la energía requerida para saltar y escapar de la cazuela en la cual nos hallamos sumergidos?  Espero que no.

Una inesperada pregunta detonó el presente editorial: ¿La UNAM, de la cual egresaste en 1968,tiene semejanza con la de hoy? Por supuesto que sí, la UNAM genuinamente es nuestra máxima casa de estudios, yo soy de la UNAM y la UNAM es mía. Cada Goya me emociona. Los universitarios permanecemos atentos a cuanto afecta a nuestra alma mater.

La pasada semana fueron abatidos a tiros dos presuntos narcomenudistas entre las Facultades de Contaduría e Ingeniería, reavivando la polémica en torno a la autonomía universitaria y la presencia de la fuerza pública. Existe un amplio consenso de permitir la entrada de la fuerza pública al campus universitario siendo requerida por el rector. Sin embargo, el rector Enrique Graue se opone al ingreso de cuerpos armados a la UNAM, previniendo generar  conflictos de mayores proporciones.

La Universidad vive tranquila, por ella transitan 186 mil personas cotidianamente sin riesgo. Recomienda el rector Graue mayor severidad con los narcomenudistas, invariablemente liberados con facilidad, enfatizando que el consumo de droga se presenta primordialmente en instituciones de educación superior, por lo que urge una estrategia nacional que aísle a la vulnerable juventud de la drogadicción.

En cuanto a la propagación del comercio de droga dentro de la UNAM, lo extraño sería lo contrario. El Auditorio Justo Sierra —nombrado popularmente Ché Guevara desde 1966— inaugurado en 1954, anexo a la Facultad de Filosofía y Letras, declarado en 2007 Patrimonio Cultural de la Humanidad, situado a escasos 100 metros de la Torre de Rectoría, principal y más amplio foro cultural —previo a la sala Nezahualcóyotl—, fue, literalmente, secuestrado el 4 de septiembre del año 2000 —y  secuestrado continúa hasta la fecha— por los diversos colectivos estudiantiles de izquierda, prevaleciendo la imposición del autodenominado Grupo Okupa Ché.

El Auditorio ha sido desmantelado, transformándose  en guarida en tinieblas, con impregnado hedor a orines, morada de camarillas anarquistas, ante la inexcusable tolerancia de los últimos tres rectores. La desfachatez del grupúsculo Okupa Ché es inaudita, el otrora Auditorio, hoy “es un espacio autónomo de trabajo autosugestivo, lo que marca una separación con el resto de Ciudad Universitaria.”

En franco y permitido desafío, los Okupa advierten que por ningún motivo aceptarán el desalojo declarado por la rectoría de la UNAM, que busca “la desaparición de este proyecto donde la lógica autoritaria y elitista no cabe.” El pasillo que conduce a Filosofía y Letras y a la Biblioteca Central es ocupado por distintos puestos de fritangas, divulgándose la venta de drogas a las puertas y al interior del Auditorio. Añadamos las fiestas y desmanes que en dicho recinto se organizan por Okupas ajenos a la plantilla estudiantil de la UNAM.

El doctor Graue ha privilegiado —sin éxito— el diálogo con los secuestradores del Justo Sierra, reconociendo hoy que jóvenes anarquistas están lacerando la dignidad de la Universidad, por lo cual está considerando requerir el apoyo de la fuerza pública para resolver esta prolongada irrupción.

¿Es más importante la interpretación de la autonomía —en esencia se refiere a la libertad de cátedra— que propiciar el entorno indispensable   para forjar el México al que aspiramos?

Con energía, rescatar el Auditorio Justo Sierra. YA.

Temas: