Agónica corrupción
¡Albricias!, la corrupción en México tiene los días contados, el cómputo regresivo se ha activado. El próximo Presidente combatirá resueltamente la corrupción, incluso el aspirante puntero asegura exterminarla del todo. Qué bien, seríamos la primera nación del orbe en lograrlo
José Antonio Meade anunció que será inflexible en el combate a la corrupción. “Vamos hacia atrás cuando entra la corrupción a la política y vamos hacia adelante asegurando que no haya un peso al margen de la ley y ningún privilegio más que el de ser mexicano”. Meade difundió los tres ejes centrales de su gobierno: Hacer de México la “capital mundial del talento”. Seguridad y mayor ingreso familiar, para que “sean felices”. Emprender un “cambio sin precedente”, levantando el primer registro nacional de necesidades de cada persona. ¿Armar un expediente de cada uno de los 125 millones de mexicanos? ¿Para saber o para resolver?
José Antonio Meade enfrenta el desafío de personificar el desprestigio del partido gobernante, persuadiendo al electorado de que sabrá y podrá combatir una de sus principales causas: la corrupción.
Ricardo Anaya rechaza pretender ser Presidente para administrar la mediocridad, dice estar determinado a realizar el cambio profundo que requiere el país, aplicando inequívocamente la ley. Sus prioridades son combatir corrupción, violencia y desigualdad, los tres tumores del cáncer que agobia a México: “El gobierno debe recuperar la vergüenza”.
Ricardo Anaya alardea ser implacable contra la corrupción, al tiempo que insistentemente es imputado por enriquecimiento corrupto, justo ahora por intervenir en una operación inmobiliaria de lavado de dinero por 54 millones de pesos. Anaya debe despejar toda duda sobre su honestidad personal; para vencer hay que convencer.
Andrés Manuel López Obrador enfatizó que con terquedad, perseverancia, con intransigencia, rayando en la locura, de manera obcecada, como Presidente terminará con la corrupción y la impunidad en México. Estará garantizado el derecho a disentir, la Reforma Educativa será abolida; se compromete a suprimir fueros y privilegios, asimismo a acabar con lujos, abusos y despilfarros, así como suspender pensiones a expresidentes, finalizar con el amiguismo, nepotismo e influyentismo.
López Obrador suele ser imprevisible. El tabasqueño rindió protesta como candidato presidencial del evangélico PES, cuyo dirigente nacional lo introdujo como el nuevo Caleb que escalará el monte Hebrón. AMLO, en su homilía, rememoró la Biblia, el Antiguo y el Nuevo Testamento, bosquejando una república amorosa, proponiendo la redacción de una “Constitución Moral” —¿habrá sanciones a quien la infringa?— mediante un diálogo ecuménico, interreligioso, entre religiosos y no creyentes. ¿Gobierno liberal y laico? ¿Legislar la fe, la moral, el credo?
López Obrador, desdeñando al poder judicial, desafía a la opinión pública incluyendo para senadores plurinominales a impresentables elementos, como Napoleón Gómez Urrutia, perseguido líder minero, 12 años exiliado en Canadá, por presuntamente haberse apropiado de 55 millones de dólares pertenecientes al sindicato, o sea, sin residir en México, Napoleón Gómez, el primer gran amnistiado, disfrutará de sexenal fuero, incluso comparado ahora por Alfonso Romo con ¡Nelson Mandela! La segunda gran amnistiada es Nestora Salgado, otrora líder de autodefensas en Guerrero, a quien le atribuyen más de 50 secuestros y ataques armados contra civiles y militares. Nestora goza de libertad por la irrazonable razón de faltas incurridas en su proceso. Sorpresivo candidato senatorial por Morena es el chaquetero Germán Martínez, expresidente del PAN. Perla digna de Nikito Nipongo, proveniente de Germán Martinez: “AMLO tiene derecho a cambiar y lo está haciendo”. Con todo respeto, ¿no será otro el que está cambiando? López Obrador no desmerece: “Napoleón Gómez, que es un perseguido por el régimen, se confrontó con los de mero arriba, los machuchones y, como ellos son los que dominan en el país, lo expulsaron”. ¿Reaparece esa peligrosa consejera que es la soberbia?
El Consejo Coordinador Empresarial, mediante enérgico desplegado, rechaza la postulación de candidatos que hayan quebrantado la ley, inhabilitados formalmente para el servicio público o condenados por la comisión de algún delito.
¿Estamos por abatir la corrupción? La Auditoría Superior de la Federación detectó desvíos por seis mil 879 millones de pesos en la actual administración federal entre 2012 y 2016, mediante la triangulación de recursos vía contratos entre dependencias. En la Sedesol y la Sedatu, durante la gestión de Rosario Robles, se mencionan montos sobre dos mil 131 millones de pesos. Transparencia Mexicana, en su Índice de Percepción de Corrupción 2017, coloca a México en el sitio 135 entre 180 países evaluados, el peor calificado tanto del G20 como de la OCDE. Recomendación: implementar el Sistema Anticorrupción y crear una Fiscalía General de la República autónoma e independiente.
Menos mal que pronto abatiremos la corrupción.
