¡Si no hay muro, no hay tratado!

La buena es que ya pasó un año de la Presidencia de Donald Trump, la mala es que faltan tres. El 45 Presidente de Estados Unidos cuenta con escaso 35% de aceptación popular, la más baja en 70 años entre los inquilinos de la Casa Blanca; investigado por un gran jurado por la supuesta injerencia rusa en su elección presidencial, confrontado con individuos, instituciones y países, acosando y acosado.

Trump apenas investido, irrumpió en el salón oval, cuyas sobrias cortinas habían ya sido reemplazadas por otras doradas, a efecto de signar su primer orden ejecutiva, pretendiendo revocar la reforma sanitaria proclamada por su antecesor, conocida como Obamacare, instando a los departamentos gubernamentales a flexibilizar la regulación relacionada, en tanto el Congreso logra – no lo logró – derogar y reemplazar dicha ley.

Tres días después, Trump aprobó la construcción del muro en la peligrosa frontera sur con México de 3,200 Kms. – ya están vallados 1,100 Kms. – para impedir la ilegal entrada de violadores, criminales y narcotraficantes, muro cuyo costo de 18 mil millones de dólares serán pagados por México. John Kelly, jefe de gabinete, admitió antier que México no pagará el muro, que sólo se trató de una de las tantas promesas de campaña. Airado, Trump reaccionó: “El muro es el muro… México es el país más peligroso del mundo y directa o indirectamente pagará el muro. El TLCAN es un mal chiste, ¡si no hay muro, no hay Tratado!”.

La cancillería mexicana respondió enérgica que nuestro país de ninguna manera pagará una barrera física en la frontera. Falso que seamos el país más peligroso del mundo, la violencia por tráfico de drogas es un problema compartido.

Trump forzó la renegociación del TLCAN, la cual se aproxima a su sexta ronda, pareciendo que se deshoja la margarita, un día se alarman los mercados por algún comentario de Trump  y al siguiente resurge el optimismo por otra opuesta insinuación del impredecible mandatario. Más de la mitad de gobernadores, además de congresistas, empresarios y agricultores estadunidenses pugnan por la permanencia del Tratado. La continuidad del TLCAN depende, primordialmente, de un temperamental tuitazo presidencial. Trump erróneamente evalúa el TLCAN en función del déficit comercial, sin considerar que el 96% de la pérdida de empleos en Estados Unidos obedece a la competencia interna, a cambios tecnológicos o a la automatización.

Trump pretendió concluir el programa DACA –Acción Diferida para Llegados en la Infancia– que busca resolver el estatus de cientos de miles de dreamers. A la prohibición judicial de revivir dicho programa, el gobierno norteamericano anunció que apelará ante la Suprema Corte de Justicia. En Corea del Norte, Trump se enfrenta con Kim Jong-Un, otro bravucón con quien la discusión gira en quién tiene el botón –nuclear– más grande. Kim desdeña las sanciones impuestas por Estados Unidos, recibiendo de Rusia los suministros requeridos. Trump: “En lo que China nos ayuda, Rusia lo perjudica”. Según el Wall St. Journal, Trump debate la posibilidad de un ataque limitado –para mostrar músculo– a Corea del Norte sin desatar una guerra.

Trump decidió la retirada de Estados Unidos del acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, suscrito por 12 países que juntos representan 40% de la economía mundial y casi un tercio del flujo de comercio internacional, el mayor bloque económico mundial. Asimismo, Trump retiró a Estados Unidos, el segundo mayor emisor de gases contaminantes, del Acuerdo de París, firmado por casi 200 países con el objetivo de reducir las emisiones para mitigar efectos del cambio climático.

Trump despidió al director del FBI, James Comey, por su manejo en la investigación de los correos electrónicos de Hillary Clinton. Comey, adicionalmente, investigaba la posible conspiración de allegados a Trump con Rusia para influir en los resultados electorales. Consecuentemente, fue nombrado el fiscal especial Robert Muller para investigar a Donald Trump por posible obstrucción a la justicia mediante la supuesta interferencia de Rusia en la campaña presidencial y su posible colusión con el equipo republicano. El fiscal Muller ha citado al influyentísimo y cercanísimo exestratega principal de Trump, Steve Bannon, para testificar ante un gran jurado sobre el posible vínculo en campaña con el gobierno ruso.

En una puntada más del reality show en que se ha convertido la Casa Blanca, Mr. Trump anunció a los ganadores de los Fake News Awards – Premios de Noticias Falsas – y el triunfador absoluto fue el New York Times, en la pluma de su editorialista, el premio Nobel Paul Krugman. Vaya Presidente ocurrente. El derrotero de la atípica Presidencia de Trump es impredecible, lo más posible es que todo sea posible.

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