Desafíos económicos 2018
El entrante 2018, en términos económicos, traerá consigo una ración adicional de inquietantes desafíos para México, principalmente por la renegociación o cancelación del TLCAN, por la inquietud vinculada con la crucial elección presidencial de julio y por la recién aprobada reforma fiscal en Estados Unidos, la más amplia y con mayor reducción de impuestos desde 1986, en tiempo de Ronald Reagan
La inflación de 2017 en México llegará al 6.67% —casi el doble del 3.36% de 2016—, confiando en que la misma se reduzca a 4.05% para 2018. Se estima culminar el presente sexenio con una deuda pública de 47.3% del PIB, en 2012 era de 36.5% y en 2016 alcanzó 50.1% del PIB. Cerraremos 2017 con un crecimiento esperado de 2.10% del PIB, anticipando 2.30% para 2018.
Con respecto al TLCAN, la reiterada amenaza de ruptura generada por Donald Trump, determinado a cumplir sus compromisos de campaña, retiene a la expectativa a distintas agencias calificadoras, como Moody’s, cuya valoración sobre México es A3 con perspectiva negativa, alertando del alto impacto que nos significaría la cancelación del Tratado. Hoy, tras cinco rondas de negociación, se han concluido dos capítulos, se ha avanzado en temas de anticorrupción, prácticas regulatorias y rubros relacionados. El presidente Peña le corroboró al Senado que la finalización del TLCAN no afectaría nuestras exportaciones de 300 mil millones de dólares anuales a Estados Unidos, ya que contamos con alternativas para sobreponernos a tal eventualidad. Los picos arancelarios sólo significarían 15% del total de exportaciones, siendo que el 37% de las mismas ingresan libremente a Estados Unidos. Además, 44% de las exportaciones al país del norte y 51% de las importaciones de EU a México se realizan fuera de las preferencias arancelarias del Tratado; el resto, en ambos casos, es a través de la OMC. Como nación más favorecida, el arancel promedio en Estados Unidos sería de 3.5% y de 7% en México. Nuestro país tiene 12 tratados de libre comercio con 46 naciones. Brasil y Argentina significan importantes proveedores potenciales. Ya se están diversificando exportaciones y se avanza en la actualización de tratados con la Unión Europea. En conclusión, sin el TLCAN, México cuenta con suficientes herramientas para seguir adelante.
Las elecciones federales del próximo julio producen singular inquietud. El desacreditado partido en el poder optó por un miembro del gabinete presidencial no afiliado al PRI, que, solícito, pide: “háganme suyo”. Meade, en riesgosa estrategia, se ha presentado como el candidato de la continuidad. Meade debe desmarcarse, pintar su raya, mostrar méritos propios y contundente visión de futuro, desvinculado de un régimen deslucido.
Ricardo Anaya se muestra como punzante polemista sin pecado concebido, con aspecto de monaguillo, inocente sonrisa de yo no fui, que convendría tornase en un rictus de carácter y determinación.
Andrés Manuel se conduce en cancha propia, jactándose de todo y de todos como si ya la hubiera hecho. El candidato de Morena desdeñó aliarse con el PRD —su otrora partido— para luego optar por el confesional, evangélico y minúsculo PES. Sorpresa, error y decepción.
La incertidumbre de un régimen populista mantendrá a la expectativa al capital y a potenciales inversiones, aguardando definiciones. Son 153 días entre la elección y la toma del poder.
La recién aprobada Reforma Fiscal por el Congreso de Estados Unidos podría terminar siendo una victoria pírrica de Donald Trump. La reducción impositiva por casi 1.5 billones de dólares, en la próxima década, incrementará la deuda pública nacional, profundizando el déficit fiscal. Primordialmente, dicha reforma reduce la tasa corporativa de las empresas de 35 a 21% y de 39.6 a 37% el impuesto a personas físicas. El recorte fiscal promedio para el 1% más rico de EU significará hasta 51 mil dólares per cápita, mientras que para la clase media sería de apenas 930 dólares en 2018.
México, con respecto a la reforma trumpiana, no debe precipitarse en ajustes espejo, sino irse con pies de plomo, antes de reaccionar sin tener margen fiscal, bajando impuestos sin ton ni son. La Coparmex urgió cambios al sistema fiscal mexicano: deducción total de prestaciones laborables, de inversiones y de reservas de pensiones, además de eliminar los efectos negativos de la retención del ISR de 10% de dividendos.
La euforia de la borrachera populista suele terminar en deprimente cruda. No se pueden otorgar rentas universales ni becas y ni apoyos a quienes ni estudian ni trabajan o bien porque son adultos mayores, mujeres o niños o por el simple hecho de ser habitantes, sin tener el conducto fiscal que garantice la viabilidad económica.
