Tratando de salvar el Tratado
El día de hoy, con fundado escepticismo, se inicia formalmente en la Ciudad de Mexico la quinta —que no haya quinta mala— ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, con la ausencia de los representantes cupulares de los tres países participantes.
De entrada, para ablandarnos, el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, advierte que para México sería especialmente devastador terminar el TLCAN, por la gran dependencia —80% de las exportaciones— que tiene con el mercado estadunidense: “Estados Unidos prefiere que Canadá y México entren en razón y acepten un nuevo pacto… el fin del TLCAN sería más dañino para ellos que para nosotros… para EU no lograr un acuerdo es mejor que un mal acuerdo... el objetivo es tenerlo para marzo”. Recordemos que ya el jefe negociador de EU, Robert Lighthizer, señaló que con el acuerdo se habían obtenido escasos progresos, criticando la intransigencia de Canadá y México para renunciar a ventajas injustas.
Donald Trump se ha pronunciado insistentemente por concluir el TLCAN “porque se han aprovechado mucho de Estados Unidos”, estableciendo acuerdos mejorados de índole bilateral. En la pasada cuarta ronda negociadora verificada en Washington, Estados Unidos, planteó polémicas propuestas, como elevar de 62.5 a 85% el contenido regional de la producción automotriz del TLCAN y que al menos 50% del contenido sea estadunidense. Adicionalmente, EU propuso la llamada cláusula Sunset —de extinción— referente a la caducidad quinquenal automática del acuerdo trilateral. Ildefonso Guajardo: “Tenemos que entender qué está detrás de lo que propuso Estados Unidos… Una cosa es decirlo y otra cosa es analizar las capacidades de la industria para lograrlo”.
En la quinta ronda regulatoria se espera cerrar algunos capítulos en los rubros de telecomunicaciones, comercio electrónico y pequeñas empresas, además de algunas prácticas regulatorias, medidas sanitarias y fitosanitarias.
Standard & Poor’s, la principal firma calificadora de inversiones a nivel mundial, refirió que expertos analistas coinciden en las mayores probabilidades de que se rompan las renegociaciones del TLCAN, finalizando dicho acuerdo comercial, derivado de la falta de resoluciones concretas y del cada vez más áspero tono entre los negociadores, circunstancia que comprimiría la economía nacional del 2.4% previsto al 1.8% entre 2018 y 2020. Los niveles de inversión disminuirían, a la vez que la devaluación del peso tendería a aumentar las exportaciones. Bajo los lineamientos de la OMC, las exportaciones mexicanas pagarían un arancel promedio del 2.5% para ingresar a Estados Unidos.
En la opción del vaso medio lleno, según Monex, si la renegociación del TLCAN se llega a concretar, la economía nacional podría crecer hasta 3% y el peso cerraría 2018 a niveles de 18.10 por dólar. México cuenta con tratados comerciales con otros 45 países —excluyendo a Estados Unidos—, acuerdos para la promoción y protección recíproca de inversiones con 33 países y acuerdos de alcance limitado, además de pertenecer a la OMC y la APEC. Muy especialmente México participa en el Acuerdo de Asociación Transpacífico —TPP—, impulsor del comercio entre once países de Asia y el Pacífico, aun con la ausencia de Estados Unidos.
Los industriales del país —léase Concamin— promueven un proyecto alternativo al TLCAN que incluye inmediato apoyo a los sectores más afectados, considerando que más del 80% de las exportaciones a Estados Unidos cubrirían un arancel menor al 5% y en su mayoría al 3%, sin embargo, el restante 20% de las exportaciones sí se vería afectado, es el caso del sector automotriz, del agroalimentario, parcialmente del textil, el del vestido y el del calzado. La consigna es no permitir ninguna imposición o medidas atentatorias al desarrollo económico del país.
En aras de salvar el TLCAN, México acepta revaluar cada cinco años el TLCAN con sus contrapartes, descartando la cancelación automática del mismo. El secretario Guajardo considera que, de abandonar Estados Unidos el TLCAN, lo haría hasta el próximo marzo, determinación efectiva seis meses posteriores.
La cancelación del TLCAN nos impactaría negativamente, pero que no quede duda, a Estados Unidos también los habría de perjudicar. El canciller Videgaray anticipó que un adverso resultado —uno de tantos— en las renegociaciones del tratado traería costos para Estados Unidos en cuanto a la cooperación de México en materia de seguridad y migración. Bien podríamos relajarnos en el paso de centroamericanos hacia Estados Unidos.
Lo riesgoso de empecinarse en un superávit comercial, con un déficit intelectual.
