Paraísos para pocos

Ganar es la medición del éxito. En el ámbito económico, el propósito del dueño del dinero es ganar recibiendo el mayor rendimiento posible, abatiendo costos y gastos. Los llamados paraísos fiscales exentan o reducen significativamente el pago de los principales impuestos, manteniendo el secreto bancario en favor de ciudadanos y empresas no residentes, pero domiciliados en dichos territorios.

En un tormentoso día de finales del siglo XIX, una flota británica encalló en un arrecife del Caribe occidental; las víctimas del mismo fueron rescatadas por los pobladores de la isla contigua. Agradecido, el rey Jorge III de Inglaterra dispuso que la isla Gran Caimán quedara, en adelante, liberada del pago de impuestos. Es así como nació el primer paraíso fiscal de los tiempos actuales —existen 73 paraísos fiscales—, en el cual hoy están domiciliadas 80 mil compañías que no realizan negocio alguno en la isla, además de diversos bancos con activos totales por 1.4 billones de dólares. Un solo edificio en las Islas Caimán alberga a 18 mil empresas internacionales.

Entre las principales particularidades de las sociedades offshore en paraísos fiscales destacan: prolongar y/o reducir el pago de impuestos, obtener mayor rendimiento económico, ocultar ingresos ilícitos y resguardar el anonimato. Los paraísos fiscales, “lugares soleados para gente sombría”, han sido, en los últimos tiempos, el objetivo de embates de gobiernos de todo el mundo, imponiendo severas regulaciones, demandando mayor transparencia. El sigiloso mundo de los paraísos fiscales maneja miles de millones de dólares, conformando una piedra angular de la evasión fiscal internacional. Hoy, según Bloomberg, una tercera parte de las 200 personas más ricas del mundo, con riqueza estimada en 2.9 trillones de dólares, controlan significativa parte de su fortuna personal a través de compañías ubicadas en paraísos fiscales. El privilegiado 1% de la población mundial evade sus correspondientes responsabilidades fiscales, en tanto la clase trabajadora debe cumplir rigurosamente con el pago de sus impuestos.

El segundo Estado más pequeño de la Unión Americana, Delaware, con 820 mil habitantes, es un significativo paraíso fiscal corporativo con 945 mil empresas globales registradas, entre las cuales figuran American Airlanes, Bank of América, Apple , Google, JP Morgan, Chase, entre muchas otras empresas que realizan negocios globales, mientras que en Delaware, por lo general, únicamente cuentan con un buzón.

En Delaware, las empresas prácticamente no pagan impuestos y resulta por demás fácil establecerlas, sin embargo, éstas ventajas son también aprovechadas para crear sociedades ficticias para traficar drogas y lavar dinero. Un informe de Business Insider reveló que “en bancos de Wall Street existe más dinero oculto de empresas fantasma ilegales constituidas en Delaware, que en cualquier otro sitio del planeta”.

Suiza, el tradicional guardián del secreto bancario, caracterizado por la seguridad en sus bancos, la opacidad en sus cuentas y por un benéfico régimen fiscal, se vio precisado, en 2014, a sumarse al intercambio de información establecido por la Unión Europea con 38 socios de la OCDE, para seguir manteniendo su status de plaza financiera internacional. Sucede que el G5, integrado por Alemania, España, Francia, Italia, Reino Unido, conjuntamente con la Comisión Europea, suscribieron un acuerdo en el cual 54 países y territorios, a partir del presente 2017 —dos países lo harán en 2018—, quedan obligados a intercambiar, sin restricción, información sobre cuentas financieras.

Luego de la revelación, en 2016, de los archivos conocidos como Panamá Papers, surge ahora la masiva filtración sobre la red financiera offshore llamada Paradise Papers, obtenida también por el rotativo alemán Süddeutsche Zeitung y, al igual, revelada por el Consorcio Internacional de Periodistas, red de 381 periodistas y 96 medios, en 67 países, quienes examinaron 13.4 millones de archivos durante el último año. La ICIJ reconoce que seguramente en dicha información están mezcladas operaciones legales con otras cuyo objetivo es ocultar actividades ilícitas. Lo que es un hecho es que dichos mecanismos propician la evasión de impuestos por miles de millones de dólares en perjuicio de distintas haciendas nacionales. Los Paradise Papers involucran a célebres personajes de distintos ámbitos, desde la reina de Inglaterra, políticos prominentes, artistas, deportistas, empresas como Apple, Nike y Uber, hasta al extinto legionario Marcial Maciel. No saquemos conclusiones anticipadas dando rienda al morbo y a infundadas especulaciones, la transgresión proviene de la evasión fiscal. El círculo de la secrecía bancaria se va cerrando con la implantación de severas normas internacionales de información financiera.

Lo cierto es que estos no son tiempos de paraísos… y menos fiscales.

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