La trampa a veces se logra

Cada ocasión en que abordo el aflictivo tema venezolano percibo haber tocado fondo. ¿Cuánto más puede tolerar una nación permanecer atrapada en un fallido régimen populista, teniendo menos y requiriendo más? 

En diciembre de 2015 se vislumbró una luz al final del túnel, cuando la oposición al régimen de Nicolás Maduro obtuvo una amplia e histórica victoria, convirtiéndose en mayoría legislativa —112 de 167 miembros— en la Asamblea Nacional. Sin embargo, el astuto oficialismo contraatacó, sacándose de la manga, a finales de julio pasado, amañadas elecciones para votar por una Asamblea Nacional Constituyente, encargada de redactar una nueva Constitución, con facultades plenipotenciarias sobre los demás poderes públicos del Estado.

La irritada oposición, esa muchedumbre de inconformes que a lo largo de consecutivos meses se ha manifestado en las calles, agraviada por la precaria democracia, carestía, escasez de alimentos y medicinas, por la inseguridad, la arbitraria detención de presos políticos, por los desaparecidos y las víctimas fatales, precisamente, esa multitud, respaldada en todos los sondeos relativos, se mostraba confiada en imponerse en la mayoría de las 23 gubernaturas disputadas en las elecciones regionales del pasado domingo. No fue así, el chavismo, según el Consejo Nacional Electoral, se impuso en 18 gobernaciones, con 54% del voto nacional y 61.14% de participación electoral. Dichas elecciones carecieron de observadores independientes y creíbles y de una auditoría a la tabulación del CNE, asimismo, ocurrieron cambios de último momento a locales de votación sin notificaciones públicas, manipulación del diseño de las boletas y una disponibilidad limitada de máquinas de votación en los barrios de la oposición. En tanto, la coalición opositora ha descartado reanudar el diálogo con el gobierno, Maduro se ufanó: “Fueron los comicios más libres en la historia del país”.

No se requiere ser un avezado político para inferir que ningún país con los índices prevalecientes en Venezuela tendría el respaldo popular para arrasar en alguna elección democrática. Inflación a septiembre pasado, 536.2%; tasa de desempleo juvenil, 25%; pobreza extrema, 60%; niños desnutridos, 35.5%; hogares en pobreza, 82 por ciento. China prestó a Venezuela, en la última década, 60 mil 200 millones de dólares, razón por la cual controla las cuentas corrientes de PDVSA. La empresa estatal rusa Rosneft ha invertido siete mil millones de dólares en Venezuela, para apuntalar la industria petrolera. Venezuela recién incumplió pagos por 350 millones de dólares, a los cuales se acumularán, en los próximos 15 días, vencimientos por dos mil millones de dólares. De las 81 supuestas plataformas petroleras activas de PDVSA, al día de hoy permanecen únicamente 44 en operación.

Venezuela, marginada de operaciones internacionales en dólares, intenta utilizar una canasta de monedas integrada por euros, yuanes y rupias. Maduro: “Venezuela está al frente de un nuevo sistema monetario mundial que librará al mundo de la dictadura del dólar que tanto somete a los pueblos del mundo”.

Nicolás Maduro alardea que en Venezuela es imposible realizar un fraude electoral, apercibiendo que los candidatos electos que no se subordinen a los 545 asambleístas de la Constituyente, “no podrán gobernar”. Agregó Maduro que los resultados electorales fueron propiciados por la agresión de Estados Unidos, sugiriendo a la Unión Europea abrir los ojos y rebelarse al dominio de Donald Trump: “Nuestro pueblo le ha dado un mensaje brutal al gobierno imperialista de Donald Trump, a sus aliados locales y a la derecha local”. A Canadá, Maduro se le fue encima por no reconocer las elecciones del domingo: “Ahí sale el gobierno estúpido de Canadá diciendo que no reconocen las elecciones. Qué carrizo me interesa que Canadá reconozca o no a Venezuela; gobierno insolente, estúpido gobierno de Canadá”. Maduro acusa a Facebook e Instagram por vetar sus mensajes, permitiendo a sus adversarios políticos usar las redes sociales para destruir su revolución. Al gobierno de España, Maduro lo reprende por perseguir al pueblo de Cataluña y por “mantener presos políticos”. De risa, Jorge Valero, embajador de Venezuela en la ONU: “El sistema electoral venezolano podría ser exportado, especialmente a Estados Unidos y Europa”.

El grupo de Lima, del cual México forma parte, junto con otros 11 países latinoamericanos —incluyendo a Canadá— exige efectuar una auditoría independiente a los referidos comicios en Venezuela. Lo procedente es que, aunado al Grupo de Lima, Estados Unidos y la Unión Europea establezcan un definido plan conjunto, radicalizando las ya impuestas sanciones diplomáticas y económicas, de lo contrario, el próximo 2018 Maduro se presentará a la reelección, la cual será un juego de niños, respaldado por la espuria Asamblea Nacional Constituyente.

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