Se cayó la verdad
La subjetiva interpretación y divulgación de los hechos desvincula a la historia de la realidad. Transcurridos 29 años de la controvertida elección presidencial de Carlos Salinas de Gortari, el entonces secretario de Gobernación y presidente de la Comisión Federal Electoral, Manuel Bartlett, incurre en una discordante narrativa de los sucesos de entonces.
Las peculiares elecciones del 6 de julio 1988 dejaron la percepción de que Cuauhtémoc Cárdenas, candidato del Frente Democrático Nacional, pudo haber sido despojado. Durante el conteo de votos, la información fue suspendida por la supuesta saturación de las líneas telefónicas al iniciar el reporte de resultados. De allí la memorable frase relativa a la caída del sistema, se cayó y se calló. El presidente Miguel de la Madrid conminó al líder del PRI, Jorge de la Vega, esa misma noche a anunciar públicamente —sin cifras— que Carlos Salinas era el vencedor de la elección. Transcurrida una semana, fue declarado el triunfo del candidato del PRI, con 50.4% de votos a favor. Cuauhtémoc Cárdenas reaccionó proclamándose ganador y víctima de fraude.
En 2009, el expresidente Miguel de la Madrid declaró a The New York Times, así como en su propia autobiografía, que las elecciones de 1988 fueron manipuladas en favor del candidato del PRI, Carlos Salinas de Gortari.
El pasado 6 de julio, 29 años después de la referida elección, Felipe Calderón tuiteó: “Otra purificación Morena, Bartlett suspendía el conteo de votos en el que ganaba Cárdenas. Hoy santo varón del Peje”.
Respuesta tuitera de Manuel Bartlett: “Felipe Calderón hipócrita, él, Salinas y Fernández de Cevallos quemaron los paquetes electorales del 88. Defraudadores”.
Cuauhtémoc Cárdenas respondió a Bartlett: “Sería muy importante que nos dijera todo lo que sabe, me parece que en el cargo que tenía en 1988 debía estar enterado de cómo se hicieron muchas cosas”. Cárdenas ratificó su certeza de que en 1988 se perpetró un fraude electoral.
Manuel Bartlett, calificándose como chivo expiatorio del fraude de 1988, se explayó al respecto, cual incólume ave cruzadora del pantano. Aceptó la comisión del fraude mediante la manipulación de cifras y posterior destrucción de las boletas “meses después”, tras acordar con el PAN reconocer el triunfo de Carlos Salinas, a cambio de las venideras concertacesiones, iniciadas en Baja California y Guanajuato, además de promover las reformas constitucionales exigidas por el partido albiazul. La expresión “caída del sistema”, conforme a Bartlett, provino del entonces representante del PAN, Diego Fernández de Cevallos. Es en esa circunstancia en que nace la mafia del poder, “desde entonces PRI y PAN son lo mismo” —¿le suena familiar la frase?.
Manuel Bartlett no deja de sorprender; con la misma vehemencia ataca lo que de por vida defendió. Justamente para 1988 el convencido priista, entonces secretario de Gobernación, aspiró también a ser candidato presidencial. Bartlett requirió casi tres décadas para admitir el fraude electoral de 1988, del cual difícilmente pudo ser ajeno, y es más, desde entonces Bartlett aceptó, claro, también representando el ideario del PRI, ser secretario de Educación Pública, gobernador de Puebla, precandidato presidencial en 1999 y posteriormente senador de la República.
A partir de 2012, Manuel Bartlett, entonces con 76 años de edad, es senador por el ¡Partido del Trabajo! a sugerencia de su hoy imprevisto aliado Andrés Manuel López Obrador. Hasta donde es sabido, Manuel Bartlett no ha renunciado oficialmente al PRI. De ser así, no se explica la pasividad tricolor. El jefe de la bancada del PT en el Senado, ¿es priista?
Diego Fernández de Cevallos en respuesta a Manuel Bartlett: Independientemente de lo dicho acerca de las elecciones, toda la información relacionada está documentada para aclarar dudas, ya sea por falta de memoria o por falta de vergüenza. Carlos Salinas sí ganó la Presidencia, aunque hayan sido elecciones diseñadas, instrumentadas y calificadas por el PRI, juez y parte del proceso electoral. Bartlett suscribió un documento de 16 hojas acreditando la legalidad del proceso y asumiendo su responsabilidad en el mismo. Miente Bartlett al afirmar que en la noche de las elecciones no se interrumpió el flujo de información y que el resultado fue negociado entre panistas. La quema de los paquetes electorales se efectuó cuatro años posteriores a la elección. El mismo candidato panista Manuel Clouthier impugnó personalmente todo el proceso electoral.
Reflexiones:
1.- Actores centrales de las elecciones de 1988 coinciden en que los resultados fueron amañados.
2.- Al desacreditar Manuel Bartlett al PRI, se desacredita a sí mismo.
Lo dijo Diego: “Y cuando ya no le dieron espacio, decidió irse a purificar con López Obrador”.
