4 de junio

Llega el día del elector, 
día esperado 
para expresarse a través 
de las urnas, fugaz instante de definición, tachando 
el meditado espacio de la boleta electoral, aspirando al triunfo 
de sus candidatos. 

Concluye un burdo proceso electoral colmado de imputaciones, intrigas, abusos, derroches, trampas, chanchullos e intrusión oficial, carente de innovadoras propuestas y sensatas soluciones. Elección que marca un parteaguas electoral, reconociendo el predominio de cuatro fuerzas políticas en el país.

La elección del Estado de México, citada como la joya de la corona, atañe a la entidad apenas gobernada por el actual Presidente de la República, sede del grupo Atlacomulco, localidad donde el PRI y nadie más que el PRI ha gobernado por casi 90 años, con 11 millones 251 mil electores registrados, el mayor número en todo el país. El proceso electoral en el Edomex es considerado la antesala de la próxima elección presidencial, implicando un referéndum a la gestión presidencial de Enrique Peña Nieto.

De imponerse el PRI con Alfredo del Mazo III, significaría un eslabón más en la cadena de triunfos priistas, sin mayor trascendencia en las venideras elecciones, sin embargo, la derrota del PRI, que, de ocurrir, sería por el triunfo de Morena —con una candidata relativamente desconocida—, repercutiría hasta Los Pinos, evidenciando el repudio popular al gobierno de Enrique Peña, a la vez que pavimentaría el camino a Andrés Manuel López Obrador hacia sus aspiraciones presidenciales. El presidente Peña quedaría, de acuerdo al término aplicado en Estados Unidos, como un pato cojo —lame duck—, es decir, “alguien cuyo mandato o periodo en el cargo va a terminar pronto”.

Recordemos que en 2012 Eruviel Ávila se impuso en el Estado de México con casi 62% de votación, ¿a qué hemos de atribuir que actualmente las encuestas marcan parejos a los candidatos del PRI y de Morena? La moneda está en el aire y el vencedor lo hará por una mínima diferencia, rebasando apenas el 30% de la votación. Se especula que una menor asistencia a las urnas favorecería al PRI, en virtud de la mayor proporción del total que alcanzaría el tradicional voto duro del tricolor. Sin embargo, ¿seguirá firme el voto duro ante la actual situación de inseguridad, corrupción y elevado nivel de pobreza en la entidad? De ganar Morena, partido recién constituido, más que por méritos acumulados, sería por castigar a un PRI que no supo corresponder a los mexiquenses, particularmente a sus seguidores.

La posición de la candidata panista a la gubernatura del Edomex es peculiar. Josefina Vázquez Mota, excandidata presidencial, la más conocida y reconocida entre quienes participan en la contienda, a pesar de su esfuerzo y acertadas propuestas, no logró cuajar en el ánimo popular. Desconcierta que Josefina se debata entre el tercer y cuarto lugar de los próximos comicios.

La revelación en el proceso del Edomex es el candidato del PRD, Juan Zepeda, coherente, ágil, empático, posible tercer sitio de dichos comicios y, aun así, Juan ya ganó, posicionándose como un hábil interlocutor de ponderada izquierda a nivel nacional.

Del Partido del Trabajo ni qué decir, se trata del partido gorrón por excelencia del sistema político.

Coahuila es un caso para Ripley, luego de los excesos y corruptelas de dos sexenios consecutivos de los hermanos Moreira, principalmente Humberto, quien con apuros ha ido librando a la justicia, ahora éste probablemente obtenga fuero —el cual podría extenderse por 12 años— como diputado de un partido llamado Joven. La elección a gobernador está apretada y, aunque usted no lo crea, el PRI, con Miguel Ángel Riquelme, podría obtener el beneplácito popular para gobernar. Guillermo Anaya, candidato panista, es el rival electoral con fincadas posibilidades de triunfo.

En Nayarit la contienda se ve definida en favor de Antonio Echevarría, por la coalición PAN-PRD-PT-PRS. El aspirante Manuel Cota, del PRI, se la ha visto complicada, por la imagen de corrupción en la entidad, agravada con la detención en Estados Unidos del fiscal federal Edgar Veytia, por narcotráfico.

El PRI inició el presente sexenio con 21 gubernaturas, 65.2% de los estados. Actualmente el PRI gobierna en 15 estados, 46% de las entidades federativas. Para quedar igual, el PRI habría de imponerse en las tres gubernaturas en juego.

López Obrador declaró que respetará los resultados electorales… siempre y cuando las elecciones sean limpias. Precisamente para eso están las instituciones electorales, para defender legalmente la voluntad popular. Sería nefasto retornar al pregonar del voto por voto, casilla por casilla.

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