¿Noticias a la medida?

La propagación de noticias con contenidos falsos a través de las redes informativas altera diametralmente la percepción de la realidad. La polarización política de los diversos medios de comunicación influye, secciona y succiona audiencias. La misma noticia puede exaltar o desacreditar los hechos. 

Abiertamente Donald Trump ha declarado la guerra a medios de comunicación que considera adversos, del mismo modo que ha manipulado el concepto de “noticias falsas”, empleándolo para invalidar críticas desfavorables. Trump ha amenazado a periodistas con acciones legales y denostado a críticos de sus mentiras. La prensa ha visto mermada su confiabilidad por la retórica de Trump, por la supuesta injerencia rusa en las elecciones pasadas, por la expansión de noticias falsas y por la resultante polarización periodística.

La cadena noticiosa CNN se negó a transmitir el mensaje de Donald Trump vitoreando sus propios logros durante los primeros cien días de gobierno, al considerar en su contenido una variante de noticias falsas. En dicho mensaje el tuitero presidente de Estados Unidos se presentó como meritorio candidato a la reelección en 2020, alardeando que su país rara vez había visto tanto éxito, enumerando una serie de dirigidas acciones probatorias de que Estados Unidos se hace grande otra vez.

Muestra evidente de la mecha corta de Trump con la prensa es la reciente réplica que su equipo realizó contra la CNN inculpándola de intentar silenciarlos y censurar su libre expresión: “La prensa que propala las noticias falsas se niega a contar la verdad sobre nuestros logros, que son muchos”. Otra, Trump ha sido el primer presidente en 36 años en no asistir a la cena en la que funcionarios de la Casa Blanca se reúnen anualmente, desde 1921, con la prensa. Trump opina: “Medios como CNN y MSNBC son Fake News —noticias falsas—… The New York Times se empequeñece y fue reubicado en una oficina fea en un lugar horrible.

Probablemente ninguna noticia con algún supuesto contenido falso que pudo ser determinante en las pasadas elecciones en Estados Unidos, fueron las advertencias del 28 de octubre pasado, efectuadas por el director del FBI, James Comey, revelando que se disponía a reabrir la investigación sobre los correos privados de Hillary Clinton, lo que en ningún momento ocurrió. En consecuencia, en días pasados Hillary responsabilizó a Comey y a los piratas cibernéticos de Rusia de causar su derrota electoral del 8 de noviembre pasado: “Si la elección hubiera sido en octubre 27, yo sería presidenta… gané 3 millones más de votos que mi oponente… sembraron dudas en la cabeza de gente que se inclinaba en favor mío y que terminó con miedo”. Comey respondió que volvería a actuar tal y como lo hizo entonces, calificando a Wikileaks de pornografía de la información de inteligencia, “no hay nada que huela a periodismo en su contenido”. Curiosamente, Comey, designado por Barack Obama, continúa a la fecha al frente del FBI. En referencia al mismo tema, Mr. Trump expuso que igualmente China podría haber accedido ilegalmente a correos electrónicos de funcionarios demócratas para interferir en la elección presidencial de 2016. “Si no atrapas a un hacker en el acto es muy difícil decir quién lo hizo”.

La infiltración de noticias falsas, y discursos tóxicos, básicamente a partir de las redes sociales, distorsionan hechos y terminan causando imprevistas realidades. Precisamente, anteayer con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, Reporteros sin Fronteras —RSF— aludió a la preocupante amenaza contra la libertad de expresión que se extiende en el seno de las democracias, intensificada con el arribo de Trump a la Presidencia y con la campaña del Brexit en el Reino Unido. La posverdad y la desinformación debilitan al periodismo libre. Christophe Deloire, secretario General de RSF: “A fuerza de cercenar la libertad fundamental de informar, con el pretexto de proteger a sus ciudadanos, las democracias pueden perder su alma”. António Guterres, secretario general de la ONU: “Necesitamos líderes que luchen por una prensa libre. Esto es crucial para contrarrestar la desinformación predominante”.

El periodismo comprometido con la verdad se ve acechado por factores de poder que con aviesos intereses deforman la noticia, además del riesgo personal que implica cumplir con la vocación profesional. En México, de acuerdo a Raúl González Pérez, titular de la CNDH, 114 periodistas fueron asesinados entre 2000 y 2016, 20 han desaparecido desde 2005, además de 49 atentados contra medios de información perpetrados desde 2006.

La noticia es la que es, no es un traje a la medida.

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