Motín a bordo

El desprestigio de la clase política se reafirma
 por día. Difícilmente 
los gobernados pueden 
tener aprecio y respeto 
hacia sus gobernantes cuando 
éstos a la luz pública se conducen 
de forma impropia, por falta 
de oficio, por deshonestidad 
o por participar en continuas 
reyertas y pleitos entre ellos 
mismos. 
 

El político, de acuerdo al sociólogo Max Weber, debe entre otros atributos poseer pasión, actuar con mesura y sentido común, anteponiendo siempre la razón. En nuestro entorno político bullen pasionales desacuerdos, incluso entre camaradas de un mismo bando, enfrentándose sin contención, sin certidumbre y sin discernir la razón.

El coordinador de la bancada del PRD en el Senado, Miguel Barbosa, de la nada, anunció su apoyo a la candidatura presidencial del dirigente del partido Morena, Andrés Manuel López Obrador. No obstante, Barbosa anunció su determinación por permanecer al frente de la adjudicada coordinación camaral. “Yo he tomado la decisión de respaldar a López Obrador rumbo al 2018. No estoy pensando en incorporarme a Morena… yo mantengo mi posición en el PRD y allí la ruta es pedirle al partido una definición a favor de López Obrador. ¿De qué se trata ahorita? Hay un asunto de congruencia, no es oportunismo porque estamos a más de un año y yo quiero contribuir para que López Obrador gane la Presidencia de la República, no para que yo ocupe una posición política”.

No se requiere ser el rey Salomón para emitir un juicio con respecto a la maniobra de Barbosa. Si el coordinador de determinado partido político,—partido que decidirá en tiempo y forma quien será su candidato Presidencial—  simpatiza con el aspirante de otro partido a la presidencia de la República, lo procedente es renunciar a su honrosa encomienda en el Senado, así como al partido que representa e irse tranquilo a echarle porras a quien le venga en gana. En cuanto a lealtad y congruencia, Miguel Barbosa dijo en 2015: “Nadie le va a rogar a AMLO con esa soberbia, el PRD nunca será cabús de nadie”. En 2016: “Hoy la única opción para que el PRD compita de manera real en el 2018, se llama Miguel Ángel Mancera… Mi contrincante no es el PRI, es Andrés Manuel… Mancera tiene el tamaño y la capacidad para crear una expectativa real en la competencia por la Presidencia. En 2017: “Yo he tomado la decisión de respaldar a Andrés Manuel López Obrador rumbo al 2018”.

El Comité Ejecutivo Nacional del PRD acordó por mayoría destituir temporalmente a Miguel Barbosa de la coordinación de los senadores del PRD así como suspenderle sus derechos partidarios, otorgándole cinco días, para entonces comparecer e indicar los motivos por los que dicha sanción podría resultar improcedente.

Miguel Barbosa arguye en su descargo que su destitución se llevó a cabo de forma ilegal, una salvajada jurídica sin fundamento, propia de una venganza, imponiendo un castigo político. “Allí se ve la mano de Mancera”.  Barbosa interpuso un recurso ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación contra su remoción. “Van a quedar en ridículo”. La Mesa Directiva del Senado optó por no reconocer por lo pronto ni a Miguel Barbosa ni a la coordinadora designada, Dolores Padierna, hasta analizar a fondo la situación.

El grupo parlamentario del PRD en el Senado inició la actual legislatura en 2012 con 22 legisladores; el primer desertor emigró al Partido del Trabajo y los dos siguientes optaron por declararse como independientes. De los 19 senadores restantes que aparentemente figuran en el PRD gozando de todas sus prerrogativas económicas, para fines prácticos permanecen sólo 13 senadores, ya que tres se han incorporado a Morena, una más al PT y dos se presentan como independientes. Si Miguel Barbosa abandona el partido, seguramente se irían con él otros cinco senadores, lo cual significaría que la bancada del PRD quedaría integrada por escasos siete legisladores.

Qué manera de ensañarse contra el PRD por parte de sus propios militantes, olvidando haber sido allí donde fueron impulsados en su propia trayectoria, abandonando la hoy averiada nave sin gratitud ni clemencia. Cuánto rencor destila el expresidente del PRD, de 1996 a 1999 y dos veces su candidato a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, despotricando contra todo lo que huela al partido que utilizó como plataforma.

En este motín a bordo, cada exiliado, como camaleón, se irá adaptando al entorno que más le convenga, el gran perdedor es el PRD, el partido creado con tanta ilusión y esperanza.

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