Limpiar la casa

Los mexicanos somos proclives a hacer escarnio de nosotros mismos, resaltando nuestros defectos y carencias, mofándonos de nuestras arraigadas peculiaridades, pero que no nos piquen la cresta como nación desde el exterior porque, en ese instante, todos nos volvemos uno. Precisamente, la oleada de comentarios despectivos y desdeñosas amenazas proferidas por el nuevo y novato Presidente de Estados Unidos ha cundido en un sentimiento de unidad nacional en torno de nuestra bandera, nuestras instituciones y de quien las representa..

Esta fortuita coyuntura propiciada por Donald Trump le ofrece a Enrique Peña Nieto, cuya popularidad ha descendido hasta casi un dígito, quizás la última oportunidad de limpiar la casa. ¿Por dónde empezar? No hay de otra, lo que tenga que hacerse debe provenir a partir de la clase gobernante, predicando con el ejemplo.

Limpiar la casa combatiendo la rampante corrupción, expansiva tara que corroe cualquier sistema. Cuánta decepción —mas no sorpresa— el resultado del Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, de 2016, que califica la conducta de corrupción dentro del sector público entre 176 países, en el cual México cayó del lugar 95 al 123, es decir, 28 sitios abajo en un solo año. El tema de la corrupción acompaña casi cada discurso oficial, publicaciones, editoriales y charlas cotidianas, siendo habitual que, al tiempo que se le fustiga, de algún modo en ella se incurre por situaciones diversas; la corrupción permea desde el deficiente manejo y aplicación de recursos hasta en el hacer como que se hace. La corrupción es inversamente proporcional a la confianza y por ende a la inversión, a la productividad, al progreso.

Limpiar la casa eficientando el gasto público, erogando apropiadamente los recursos disponibles. Podemos citar como caso concreto de inconformidad popular que significan las elevadas remuneraciones y prebendas confidenciales autoasignadas por legisladores, posiblemente único punto en que los mismos están de acuerdo, independiente a sus colores partidistas. La coyuntura que ahora se presenta resulta inmejorable oportunidad para reivindicar la imagen de honestidad y compromiso inherente a legisladores y magistrados, ajustando sustancialmente percepciones a la baja y días laborales al alza. Destaca también la iniciativa que presentará el PRI a fin de cumplir con la promesa de campaña del hoy Presidente de la República, en el sentido de eliminar 100 diputaciones plurinominales y 32 escaños en el Senado, propiciando un ahorro de al menos dos mil millones de pesos. La sociedad mayoritariamente se cuestiona la existencia de partidos políticos comparsa que mucho cuestan y poco aportan. Pues justamente uno de estos minipartidos, Encuentro Social —¿lo tenía usted en la memoria?—, propuso eliminar a partir de 2018 la totalidad del financiamiento público a los partidos políticos. Por su parte, el PAN se ha manifestado abiertamente por la reducción de gastos a los partidos. Hasta allí.

Limpiar la casa desempolvando el eslogan Hecho en México como marca de calidad y confianza y decidido incentivo a favor de la competitividad de productos nacionales. Enrique Peña Nieto: “Lo hecho en México es sinónimo de calidad y motivo de orgullo para todos”.

Limpiar la casa nos colocará en una postura menos dependiente a la renegociación del tratado comercial con Estados Unidos, enfrentados a una contraparte obsesionada en finalizarlo a la brevedad. La mayoría de opiniones expertas aconseja hacer hasta lo imposible por renegociar satisfactoriamente el TLCAN. Quien difiere y resalta un punto de vista por demás digno de considerar es Ernesto Zedillo, quien al respecto piensa que adaptarse a los caprichosos deseos de Trump no merece la pena, por lo que sería una pérdida de tiempo que México juegue con EU a hacer modificaciones al tratado. Lo realista es anticipar que Trump va a revocar el acuerdo, situación que afectaría en principio a ambas economías, afortunadamente la OMC está para impedir toda acción arbitraria e ilegal al respecto. De nada serviría dialogar con el obcecado Trump cuya decisión al respecto ha anticipado. México debe expandirse tanto en el mercado local como en mercados externos, dejando de depender en lo posible del estadunidense.

Hemos caído en las bravatas de Trump, exagerando su fortaleza y nuestra debilidad, a lo que debemos tener miedo es al miedo mismo. Trump nos picó la cresta, que no quede duda de que unidos saldremos fortalecidos. Finalmente Trump acabará haciéndonos dos cosas, un favor y los mandados. Los agravios y amenazas de un sicópata en cristalería nos harán sacar lo mejor de nosotros mismos.

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