El muro de la discordia
Diecinueve minutos previos al aterrizaje de la aeronave que conducía hacia Washington a los negociadores Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo, secretarios de Relaciones Exteriores y de Economía, respectivamente, en avanzada de la visita programada para el próximo martes del presidente Enrique Peña, cuando Donald Trump publicó en Twitter: “Gran día mañana planeado para la seguridad nacional. Entre muchas cosas, ¡Construiremos
el muro!” .Vaya recibimiento.
Donald Trump, cual ostentoso emperador, apenas instalado en la Casa Blanca confirmó amenazas de campaña: Construir un muro en la frontera con México y endurecer medidas para deportar a miles de inmigrantes a Estados Unidos, mediante la firma de dos órdenes ejecutivas para reforzar la seguridad fronteriza y combatir a los migrantes indocumentados. Asimismo, queda establecido el ejercer represalias contra las conocidas como ciudades santuario, adicionando una serie de medidas antimigrantes.
La alevosa, grosera y hostil forma en que Trump se conduce, máxime en todo tema relacionado con México, ha calado hondo en los diversos sectores del país, los cuales se sienten agraviados y dispuestos a no parecer inermes objetos a disposición del sabroso Mr. Trump para que éste se deleite tirándole al blanco. El pago del muro se ha tornado en un neurálgico asunto de honor. Trump se jacta de que México, sin duda, pagará al 100% el muro. México todo, en voz de su Presidente, afirma, reafirma y confirma no estar de acuerdo con la construcción y mucho menos con cubrir los gastos incurridos por el dichoso muro.
El costo del muro podría rebasar los 20 mil millones de dólares y requeriría aproximadamente un lustro para su conclusión. Es tiempo de desenmascarar las intenciones discursivas de Trump en torno a erigir un supuestamente inexistente muro. La construcción del susodicho muro fronterizo se inició en tiempos del demócrata Bill Clinton en 1993, resguardando actualmente unos 1,100 km de frontera, la tercera parte del total del territorio fronterizo, compuesto por bardas de concreto, rejas y planchas metálicas. El muro inicia en playas de Tijuana, atravesando hacia el este por ciudades como Tecate y Mexicali. En otros tramos irregulares el muro cruza por montes de California, Arizona y Nuevo México. El segundo tercio fronterizo es vigilado por cámaras, sensores térmicos, rayos X y más de 20 mil agentes fronterizos, cinco veces más elementos que 20 años atrás. El último tercio es natural, compuesto de ríos y desiertos de Sonora y Chihuahua, con temperaturas de hasta 50 grados; difícilmente algún migrante logra atravesar por estos sitios. José Manuel Valenzuela, secretario académico del Colegio de la Frontera Norte, afirma: “No se trata de la construcción de un muro sino toda una estrategia de humillación”.
El presidente Peña Nieto expresó un decálogo de objetivos rumbo a la negociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, conduciéndonos con dignidad y firmeza, sin confrontación ni sumisión. A raíz de las hostiles acciones de Trump contra México, se cuestionó públicamente la conveniencia de que el presidente Peña asistiera a la Casa Blanca a una reunión sin agenda acordada en la que muy posiblemente Trump pretendería pasarse de listo sorprendiendo a su visitante. En esas andábamos cuando Trump, astutamente, se anticipó: “Si México no está dispuesto a pagar el tan necesario muro, entonces sería mejor cancelar la inminente reunión”.
Ahora sí, acudir a la Casa Blanca hubiera significado claudicar, de entrada, a nuestros más elementales principios ante un bravucón Presidente que, más que pretender hacer grande a Estados Unidos, parece que lo quiere hacer único. Quien canceló la visita fue el presidente Peña.
El secretario de Hacienda, José Antonio Meade, se mostró preocupado por dicha cancelación, factor de incertidumbre en los mercados. Lo absurdo es que la cotización de nuestra moneda dependa de las vociferadas de Trump en Washington.
México es más grande que las amenazas de Trump. México tiene firmados 46 tratados comerciales con América Latina, Europa y Asia. China es un gigantesco prospecto. Buscamos establecer acuerdos bilaterales con diez países que iban a conformar el Tratado de Asociación Transpacífico. Estamos en proceso de acercamiento con Brasil, Argentina, Colombia, Chile y Perú. Nuestro mercado interno constituye un colosal potencial. La unidad nacional alrededor de nuestro gobierno en este momento de agravio podría ser el impulso para que todos participemos en limpiar nuestra casa, México; desterrar vicios y lacras que nos corroen, esforzándonos cada quien en lo suyo, apreciando lo que sí tenemos, insistiendo en ser mejores.
