El Mundial de las promesas olvidadas

Señoras y señores, llegó la hora. No habrá más partidos amistosos. En tres días comienza la Copa del Mundo de 2026.

Después del desastroso Mundial de Qatar 2022, donde México quedó eliminado en la fase de grupos por primera vez desde Argentina 1978, los dirigentes del futbol mexicano reconocieron públicamente el gran fracaso. Mikel Arriola y la Federación solicitaron 60 días para realizar un análisis profundo de la situación y prometieron una serie de reformas estructurales que, aseguraban, transformarían el rumbo del futbol mexicano y de la Selección Nacional de cara al Mundial 2026. Sin embargo, tras la salida de los responsables y la inestabilidad dentro de la FMF, las promesas se cumplieron a medias. Han pasado casi cuatro años desde aquellos compromisos y la realidad es contundente: poco o nada ha cambiado.

Se probaron tres técnicos para llegar a este Mundial. Diego Cocca, que fue despedido de forma muy extraña después de siete partidos. Jaime Lozano, cesado debido a los malos resultados tras 21 encuentros. Finalmente, en septiembre de 2024, por tercera ocasión, Javier Aguirre asumió el mando.

La realidad es que llegamos en circunstancias muy similares a las de Mundiales anteriores. No existe un líder que marque una diferencia dentro del equipo y México tendrá que apostar por el juego colectivo. Hay jóvenes con talento, como Brian Gutiérrez y Gil Mora, que contarán con el respaldo de algunos veteranos. Sin embargo, el panorama no resulta muy alentador.

Como país anfitrión, México quedó ubicado en un grupo “suave”. Ninguno de sus rivales figura entre los grandes favoritos. Compartirá el Grupo A con Sudáfrica, Corea y Chequia. Corea parece el adversario más complicado. México tiene la obligación de avanzar a la siguiente ronda.

El debut de la Selección Nacional será frente a Sudáfrica. La historia se repite de manera sorprendente: ambas selecciones volverán a enfrentarse en un partido inaugural, tal y como sucedió en Johannesburgo 2010. La casualidad todavía es mayor porque aquel encuentro también se jugó un 11 de junio.

Hace dieciséis años, en el primer Mundial celebrado en África, el partido terminó 1-1. Estuve allí, en el Soccer City de Johannesburgo, donde Siphiwe Tshabalala abrió el marcador para Sudáfrica al minuto 55 y Rafael Márquez empató para México al 79. Fue un juego intenso, peleado y equilibrado, con oportunidades para ambos equipos. Recuerdo un ambiente extraordinario en las tribunas: colorido, alegre y profundamente africano. Las famosas y ruidosas vuvuzelas, largas cornetas, fueron protagonistas durante todo el torneo. Hubo muchas quejas, pero la FIFA no quiso prohibirlas por respeto a la cultura local. Ahora no estarán permitidas.

Nelson Mandela debía ser el invitado de honor ese día. Sin embargo, no pudo asistir por la trágica muerte de su bisnieta en un accidente automovilístico.

Este jueves volverán a enfrentarse ambas selecciones. México tendrá una ventaja importante al jugar como local y llegará como favorito. Para mí, un triunfo por 1-0 o 2-1 podría ser un resultado, aunque tampoco sería extraño repetir el empate de 2010. Sudáfrica es un equipo veloz, peligroso en los contragolpes y capaz de complicar a cualquier rival. 

La alineación mexicana podría incluir a Raúl Rangel en la portería; Israel Reyes como lateral derecho y Jesús Gallardo por la izquierda; César Montes y Johan Vásquez de centrales; Erik Lira como contención, acompañado por Álvaro Fidalgo y Brian Gutiérrez; mientras que Julián Quiñones, Roberto Piojo Alvarado y Raúl Jiménez estarían en el ataque.

El conjunto sudafricano ha participado en cuatro Copas del Mundo. Casi todos sus futbolistas juegan en la liga local, la mayoría en el Orlando Pirates. Su figura más destacada es Lyle Foster, delantero del Burnley inglés. Es un equipo ordenado defensivamente, aunque suele tener dificultades para marcar goles.

México y Sudáfrica se han enfrentado en cuatro ocasiones. El balance favorece a los mexicanos, con dos victorias, un empate y una derrota, marcando en total diez goles y recibiendo cinco.

El Azteca hará historia al convertirse en el primer estadio en albergar tres partidos inaugurales de Copa del Mundo. Las ceremonias de apertura de los Mundiales no alcanzan la magnitud de las que ofrecen los Juegos Olímpicos, que figuran entre los eventos televisivos más vistos del planeta. En una Copa del Mundo, el protagonista siempre ha sido y seguirá siendo el FUTBOL.