El pasado domingo se realizó la segunda vuelta de la elección presidencial en Colombia. Abelardo de la Espriella, un empresario de extrema derecha, derrotó al senador oficialista Iván Cepeda con 49.66% de votos frente a 48.7 por ciento. El margen de victoria fue menor a uno por ciento de los votos (0.96%), aproximadamente 250 mil votos, mientras que los votos en blanco y los nulos superaron medio millón (2.46% del total). La participación electoral fue de 63.6%, un máximo histórico para Colombia. A pesar de que Cepeda lideraba las encuestas entre más de diez candidaturas durante abril y mayo, el retador de la Espriella lo rebasó desde la primera vuelta electoral: el pasado 31 de mayo, consiguió 43.7% de los votos, mientras que Cepeda solo tuvo 40.9 por ciento.
Como sabemos, aunque la segunda vuelta ratificó al ganador de la primera, este mecanismo no es una garantía contra elecciones reñidas: su principal función es asegurar que el candidato ganador no sea despreciado por una mayoría absoluta de votantes. Ante un margen tan estrecho, el presidente Gustavo Petro no reconoció el resultado la noche del domingo, pero el candidato perdedor sí lo hizo tres días después. |
El triunfo de De la Espriella representa un retorno hacia la derecha, después de cuatro años de gobierno de Petro, el único presidente de izquierda que ha llegado al poder en Colombia en las últimas décadas. Hace cuatro años, en 2022, Petro ganó la presidencia con 50.4% de votos en la segunda vuelta. Las principales promesas de campaña de Petro consistían en resolver los problemas de violencia y desigualdad en Colombia. Su agenda legislativa también incluía ambiciosas reformas en materia fiscal, educativa, laboral, pensiones y salud. Durante su gobierno, el gasto social aumentó junto con los salarios mínimos, con lo cual mejoró la distribución del ingreso. Sin embargo, en cuanto a violencia e inseguridad no tuvo tanto éxito.
Como Petro no tuvo mayorías legislativas durante su gobierno, tuvo que negociar coaliciones. Al ser un candidato emergente, De la Espriella, iniciará su gobierno con apoyo legislativo aún menor: tendrá que negociar con la oposición para empujar su agenda legislativa. Esto también suele ocurrir en los sistemas electorales con segunda vuelta.
Vale la pena recordar que hace poco más de un año, el precandidato presidencial del partido Centro Democrático, Miguel Uribe, falleció tras un atentado en Bogotá. Unas semanas después, Abelardo de la Espriella anunció su precandidatura presidencial. Durante la campaña, Petro acusó injerencia extranjera. Tras el triunfo de la Espriella en la primera vuelta electoral, el presidente Trump manifestó abiertamente su apoyo. Sobra decir que las campañas electorales estuvieron rodeadas de una creciente polarización política: no hubo debates entre los candidatos punteros.
La retórica populista de Petro fue respondida por una retórica conservadora y radical. Abelardo de la Espriella es un acaudalado abogado que nunca ha ocupado un cargo público y se considera un outsider. En sus discursos ha prometido una mano dura para desmantelar al crimen organizado, así como construir diez megacárceles al estilo de Bukele. También ha anunciado que utilizará al ejército para abatir la violencia, y que buscará el apoyo del gobierno estadunidense para atacar los sembradíos de cocaína.
Se habla de una oleada hacia la derecha en América Latina. En México, propios y extraños se preguntan si es posible que surja algún partido o candidatura de extrema derecha como la de Bolsonaro, Bukele o de la Espriella. A decir de Rodrigo Castro, politólogo y profesor de la Universidad de Massachusetts, esto luce difícil en el corto plazo. En un estudio reciente, Castro ha encontrado que no escasean los votantes conservadores en México, como tampoco fueron escasos los pronunciamientos conservadores de López Obrador durante su mandato (sus citas bíblicas y la Cartilla Moral, por ejemplo). Además, la evidencia de encuestas muestra que buena parte de ellos han sido parte de la coalición electoral que apoyó a López Obrador y/o a Morena. ¿Usted qué opina?
