Estancamiento económico

La reforma constitucional plantea darle un papel preponderante a la CFE.

Acaban de anunciarse cifras más recientes de crecimiento del Producto Interno Bruto para el cuarto trimestre de 2021 en México. Según la estimación oportuna del Inegi, el PIB del país retrocedió en 0.1 por ciento respecto al trimestre anterior y, al comparar el último trimestre de 2021 con el mismo trimestre de 2020, se registró un aumento de apenas uno por ciento.

Según cifras desestacionalizadas, en 2021 la economía del país creció en 5 por ciento respecto al año anterior, mientras que en 2020 tuvimos una caída de 8.5 por ciento. El gobierno y los voceros oficialistas presumen la primera cifra —llegando, incluso a afirmar que la recuperación de la economía mexicana fue mejor que la de otros países similares—, al mismo tiempo que desdeñan la caída del año anterior como una cifra sin importancia. En su conferencia de prensa del 2 de febrero, el Presidente volvió a insistir en la falacia de que se puede tener desarrollo económico aunque el crecimiento se encuentre estancado. Planteó, además, que su pronóstico de crecimiento para este año y los siguientes dos años será de 5% anual. Cabe destacar que ni siquiera los Criterios Generales de Política Económica para 2022, anunciados hace varios meses, planteaban tal escenario.

El año pasado, la economía mundial registró una especie de efecto rebote tras la recesión inducida por la pandemia en 2020. No todas las economías se recuperaron con el mismo ímpetu ni han recuperado los niveles de producción o ingreso previos a la pandemia. A pesar del optimismo presidencial, durante 2021 difícilmente podremos crecer al mismo ritmo que el año pasado. Desde una perspectiva global, los cuellos de botella en las cadenas productivas y la desaceleración de la economía internacional ante el impacto de la variante ómicron del coronavirus harán que el crecimiento global sea menor este año que en 2021. Desde una perspectiva nacional, el estancamiento en la inversión pública y privada observado en los últimos años introduce un freno adicional en el crecimiento potencial de la economía mexicana.

El gobierno suele aducir que los límites al crecimiento económico tienen que ver, sobre todo, con factores externos. Esto podría ser relativamente cierto durante 2020. Sin embargo, el limitado dinamismo observado en 2019, antes de la pandemia, así como el observado en los últimos meses, quizás tienen que ver más con deficiencias en la política económica dictada desde palacio nacional. Un buen ejemplo de los límites al crecimiento inducidos por factores internos es la iniciativa de reforma eléctrica que se discute estos días en el Congreso.

La reforma constitucional plantea darle un papel preponderante o dominante a la Comisión Federal de Electricidad en la generación de electricidad, al mismo tiempo que desaparecerían los órganos reguladores del sector (CENACE y CRE). Es decir que, de entrada, la reforma no sólo plantea transitar de un mercado con cierta competencia entre diversos generadores de electricidad hacia un mercado donde una empresa pública tendría un poder preponderante en el mercado, sino que la misma reforma plantea que esta empresa regule y vigile su propio desempeño y el de sus competidores. Es decir que la reforma no sólo otorga un mayor poder de mercado a una sola empresa pública, sino que disminuye la rendición de cuentas. La CFE sería responsable de por lo menos 54% de la generación de electricidad, al tiempo que mantendría un monopolio exclusivo en la transmisión, distribución y el suministro básico. Por otro lado, CFE sería el único comprador mayorista de electricidad, al contar con el control del despacho eléctrico.

Por último, la iniciativa de reforma cancelaría todos los permisos de generación de electricidad, así como los contratos de compraventa de energía eléctrica vigentes a la fecha, ya sea para proveer a la propia CFE, o bien para satisfacer necesidades propias o de autoabasto, o bien para vender excedentes, como es el caso de los productores independientes de energía. ¿Usted invertiría en un país que cancela contratos y derechos adquiridos de un plumazo?

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