Vacunas: 700 mil niños en riesgo
Funcionarios, legisladores, médicos, padres de familia y Unicef han documentado la caída en la cobertura de la vacunación infantil desde el año pasado, así como el rebrote del sarampión en 2020

Ivonne Melgar
Retrovisor
Aun cuando es demostrable que la falta de insumos del sector salud se debe a una mala planeación del gobierno, éste ha podido sortear las críticas con el discurso de que la culpa es del empresariado que se beneficiaba de los sobreprecios y de la corrupción.
Se trata de un éxito digno de estudio para los expertos de la propaganda y el liderazgo político, ingredientes que le permiten al presidente López Obrador conservar su alta popularidad en un país donde, como lo documentó Excélsior este jueves, al menos 12 entidades carecen de biológicos esenciales como la BCG contra la tuberculosis y la DTP (difteria, tétanos y tosferina), así como del tamiz neonatal.
En una sociedad en la que llenar los espacios de la Cartilla de Vacunación ha sido parámetro de los niveles de protección del Estado, y un ritual de la buena crianza y los cuidados familiares, resulta insólito que no pase absolutamente nada cuando esa tradición se interrumpe por un desabasto que no inició con la pandemia.
Funcionarios, legisladores, médicos, padres de familia y Unicef han documentado la caída en la cobertura de la vacunación infantil desde 2019, así como el rebrote del sarampión en 2020.
Pero nadie en el gobierno se siente con la urgencia de resolver los casilleros vacíos de la Cartilla. Ni siquiera el responsable de la prevención, el subsecretario Hugo López-Gatell, quien en enero admitió que habían comprado en la India embarques de la triple viral (sarampión, paperas y rubéola), retenidos desde octubre de 2019 porque uno de los componentes era de baja potencia.
Antes, en agosto de hace un año, el funcionario reconoció la falta de la triple viral, mientras prometía que el suministro estaría cubierto en diciembre.
Pero algo debió seguirse atorando porque este miércoles, la diputada Sara Rocha (PRI) y una veintena de sus compañeros de bancada, propusieron, en la Comisión Permanente del Congreso, pedirle al gobierno que aplique el dinero necesario para contar con la vacuna contra el sarampión, ya que su desabasto generó, en el primer semestre del año, 181 casos, casi la mitad de los 373 que se han dado en los últimos 20 años en México.
En el mismo sentido, la diputada María de los Ángeles Ayala Díaz (PAN) pidió a la autoridades federales y estatales de salud atender el desabasto de las vacunas y a la Auditoría Superior de la Federación revisar lo sucedido con ese programa en 2019, toda vez que el retroceso en la cobertura es contundente.
Auxiliada de cifras de la Unicef, la legisladora detalló que, mientras en 2018 la BCG fue aplicada al 96 por ciento de los recién nacidos, en 2019 la atención bajó al 76 por ciento. Y en el caso de la DTP, la vacuna cubrió al 84 por ciento de los lactantes, en contraste con el 90 por ciento de 2018 y 99 por ciento de 2015.
El mayor descenso en 2019 se dio con el biológico contra el sarampión al dejar fuera a uno de cada cuatro bebés, cuando en 2018 la cobertura fue de 97 por ciento.
Para recordarnos que esas malas noticias del año pasado se prolongaron hasta ahora, al hacer la misma solicitud de abasto urgente al secretario Jorge Alcocer, y al director del IMSS, Zoé Robledo, la diputada Claudia Báez Ruiz (PES) expuso que “cerca de 700 mil niños en el país han visto retrasado su esquema de vacunación”.
Según advirtió Mishelle Mitchell, directora regional de Comunicación Latinoamérica de World Vision, la falta de vacunación pone más en riesgo las vidas de los niños que el propio covid-19.
¿Por qué no hay vacunas BGC y DTP?, preguntó en septiembre de 2019 la senadora Alejandra Reynoso al secretario Alcocer. La respuesta llegó hasta febrero: “el único proveedor (GLIMPSA) está inhabilitado por la Secretaría de la Función Pública (SFP), por lo que se buscará uno internacional”.
La diputada Abril Alcalá (PRD) tiene otra respuesta: el gobierno quiso ahorrase la distribución y, al comprarle directamente a los laboratorios, ahora no sabe cómo repartir los biológicos, mientras millones de cajas caducan, arrumbadas, quién sabe dónde.
Un análisis del sector empresarial coincide con esa hipótesis: los almacenes del IMSS se encuentran al 100%. Pero la instrucción presidencial es no más tratos con los 70 distribuidores nacionales, a los que ha demonizado.
Más allá de especulaciones, atestiguamos que el gobierno pasó del entusiasmo de licitaciones consolidadas que fracasaron, al anuncio de que iría de compras al extranjero. Demasiados cambios e improvisaciones en tan poco tiempo.
Lo que sí sabemos es que las vacunas no están llegando a los niños.
Y también sabemos que uno de los más escandalosos indicadores del éxito presidencial es el nulo costo político y social que hasta ahora ha tenido este desabasto que, de persistir, pondría en riesgo la capacidad inmunológica de la generación a la que este gobierno quiere salvar de la comida chatarra.
Gracias por los cuidados.