La familia no es un mundo fijo

Dentro del uso común de la palabra se escucha hablar de “mi familia”, de “no fallarle a la familia” o “estar para la familia” o “se lo debo a mi familia”… Pero ¿de qué se trata esa familia?La descripción y el concepto actuales de familia se encuentran en movimiento y en transformación, van detrás tratando de seguirle el paso a lo que el mismo ser humano ha ido cambiando.

No hay que creerse todo lo que pensamos que sabemos. Por ejemplo, repetir que la familia es un núcleo inamovible. Todo lo contrario. La familia no es un mundo fijo.

Dentro del uso común de la palabra se escucha hablar de “mi familia”, de “no fallarle a la familia” o “estar para la familia” o “se lo debo a mi familia”… Pero ¿de qué se trata esa familia? La descripción y el concepto actuales de familia se encuentran en movimiento y en transformación, van detrás tratando de seguirle el paso a lo que el mismo ser humano ha ido cambiando. Estos cambios tienen importantes implicaciones legales debido a que el Estado, en la mayoría de los países, se ha arrojado a la obligación de cuidar y proteger a las familias, por lo que la discusión sobre la descripción jurídica la dejaremos para los expertos de la ley.

De nuestro lado, sin buscar definirlo del todo, vamos a pensar, como ya lo mencionaba en una columna anterior, que la familia es ese laboratorio en el cual se experimentan las relaciones más pasionales y más primitivas: el amor, el odio, la admiración, la competencia, la ternura, los celos, la gratitud y la envidia. Estas emociones se juegan en y con los personajes “papá” y “mamá” o con los cuidadores principales (abuelos, tíos y padrinos, entre otros), luego están los hermanos y primos, que son símiles de los primeros. Así se percibe que esta manera de pensar a la familia es un marco, un espacio y, si nos ponemos técnicos, la podemos concebir como un topos. O sea, ese lugar que es más o menos metafórico, pero que está delimitado por personas que para cada uno son muy específicas. ¿Quiénes son aquellos con los que se convive en comidas o celebraciones? ¿Con quiénes se comparte el pan? ¿Quiénes se pasan las horas eternas cuando los niños crecen? En estos momentos específicos pudieron participar diferentes personas, ya que mientras más se enriquezca la vida de un individuo, existen más posibilidades de integrar a sus vidas nuevos personajes. Al final, la familia es con la que se ve crecer la hierba.

Es ahí donde la familia tiene un espacio y, además, tiene un tiempo.

Por otro lado, la palabra familia guarda en su origen un secreto muy bien guardado, que nos permite lanzar muchas preguntas, proviene del latín familia, una derivación de famulus, que en la antigua Roma se utilizaba para designar a los esclavos y sirvientes de las casas (domus). Entre ellos podría haber familias o hermanos, así que eran comunes los lazos consanguíneos. Res familia se refería a la red de esclavos y sirvientes de una casa. No es sino hasta uno o dos siglos después que se comienza a hablar del páter familias, es decir, del jefe o del padre de todas las personas que habitaban esa casa, lo que incluía, además de los hijos y la esposa, también a las personas que daban servicio y eran esclavos de esa casa.

Cuando se libera el término de familia, ¿podríamos considerar que se ha liberado de su pasado? Sabemos que la familia no se le elige, igual que en famulus (siervo), así entonces cada uno de nosotros formamos parte de una red a la cual no se nos preguntó si queríamos pertenecer, no hay manera de decidir estar sino hasta que llega el momento en que podemos elegir salir y formar la propia. Entonces, desde esta perspectiva, ¿cómo leer “el ser esclavos de la familia”? ¿Cómo retomar esta información? ¿Cómo pensar la filiación en la familia moderna?

¿Y ahora? ¿Seguimos eligiendo a la familia como tal? La familia se hizo un mundo fijo. Se hizo esclava de sí misma. Conocer la historia del término familia nos permite fundar un núcleo nuevo para cada uno. Podemos aprender a distinguir desde qué lugares se está con la familia o qué emociones nos unen. ¿Por amor o por el cuidado o simplemente por gratitud? Nos plantea la posibilidad de ir más allá: ¿es la familia una reminiscencia en la cual no era opcional ser parte de la res familia y se es parte de un imperativo categórico?

Cuando hablamos de cómo a veces se puede someter(nos) al yugo de la familia, ¿hay acaso un resabio de un saber de ese hombre esclavo?

Poder preguntarnos estas cuestiones y, sobre todo, empezar a elaborar una respuesta nos enseñará si el camino se posibilita desde la elección del ser libre o si pesa un resabio de esclavitud y es parte de un sometimiento. Como dice Sándor Márai: se responde con la vida misma.

Temas: