Estar viendo y no ver

Muchos de los líderes políticos, cabezas de organizaciones, instituciones y empresas parecen tener un “don” particular para la negación; lo cual contrasta con la gran cantidad que existe en estos tiempos posmodernos de libros y artículos acerca de “cómo ser un buen líder”. Justo, estos líderes parecen creer que no tienen nada más que aprender y no son lectores de los libros dirigidos a ellos.

Este elocuente refrán es la mejor expresión popular para explicar el mecanismo psíquico de la negación. La negación es uno de los mecanismos más tempranos de la mente, aparece cuando el infante no consigue aceptar una realidad dolorosa sin importar si es pequeña o grande, le duele así que decide negarla; es decir, no existe; así el niño actúa como si en realidad no existiera. Resulta interesante subrayar que no está fingiendo; de manera consciente la realidad no existe, no está codificada como información y no se puede, por tanto, realizar funciones para adaptarse a ella. Es como si la mente dijera “si ésta es la realidad, pues peor para la realidad".

Esta reflexión viene a cuento porque muchos de los líderes políticos, cabezas de organizaciones, instituciones y empresas parecen tener un “don” particular para la negación; lo cual contrasta con la gran cantidad que existe en estos tiempos posmodernos de libros y artículos acerca de “cómo ser un buen líder”. Justo, estos líderes parecen creer que no tienen nada más que aprender y no son lectores de los libros dirigidos a ellos.

Pareciera que el carácter del líder ha cambiado con los años. Al principio se trataba de alguien decidido, inteligente y con un empuje tal que lograba sacar los problemas adelante. Algunas de sus características más importantes eran energía, elocuencia y capacidad de persuasión. En fin, se trataba de alguien efecto de una mezcla de iniciativa y una capacidad para resolver problemas. El enfoque en estas dos áreas permitió que muchos de los caracteres sociopáticos avanzaran en las escaleras del poder y que el trabajo de los que le reportaban o seguían era sobrevivir. Únicamente sobrevivir. A continuación, el lector podrá enumerar mentalmente a cuántas personas pondría en el primer grupo y a cuántas en el segundo. Esta situación generó un alto nivel de agotamiento en las empresas, con personas con altos niveles de burn-out… Y muchas veces se quedaban los más enfermos; por lo general, los más crueles o los que no tenían ya energía para mirar hacia otro lado.

Andrés Hatum, en su libro Infierno: líderes y organizaciones que matan, recupera una frase del libro de Mein Kampf de autor innombrable: “El fuerte es más poderoso cuando está solo”. Ésa es la diferencia, ¿se trata de ser fuerte, se trata de buscar ser más poderoso o se trata de ser un líder? Hatum propone tres categorías de líderes: los psicópatas, los que engañan y los autoritarios y bestiales.

La psicopatía se caracteriza por la falta de empatía, estos personajes carecen de sentimiento de culpa y no tienen consideración por el otro. De esta manera, se autorizan a romper toda regla social, porque simple y sencillamente no les importa nada que no sean ellos mismos. Así que podríamos pensar que los que engañan y los autoritarios y bestiales pueden caber dentro de la categoría de psicópatas.

Poco se ha hablado de qué sucede con los que se encuentran con la psicopatía. En un primer momento, el personaje psicópata (que conoce bien las reglas sociales y de conexión) busca hacerse importante y relevante con los que le rodean. Puede, incluso, deshacerse en amabilidades y atenciones por otros. Una vez consolidada su posición, comienza su estrategia de afirmarse más en el poder; a los que le rodearon y apoyaron en primera instancia les parece inverosímil la transformación de la que van siendo testigo. Piensan que quizá hicieron algo mal o que ese otro que parece haberse convertido en demonio debe estar pasando por un momento de crisis. Les cuesta trabajo ver y aceptar lo que están viendo porque, por un lado, es reconocer que fueron engañados y, por otro lado, porque es asumir la realidad de tener que convivir con esa persona y, en ocasiones, obedecerle y seguir sus instrucciones. No sabían que estaban construyendo un infierno para sí mismos.

Este liderazgo no funciona porque coopta, aterra a la gente, no permite que surjan ideas nuevas y genera “bandos” que hacen el trabajo algo insufrible. Líder es quien escucha, quien considera varios puntos de vista antes de tomar una decisión, sobre todo es aquel que sabe rodearse de personas talentosas, inteligentes y poseedores de grandes conocimientos técnicos. Y es que uno no puede ver lo que no ve.

Así puestas las cosas, en la vida mucho del trabajo consiste en poder reconocer lo que ignoramos, en lugar de estar queriendo demostrar sobre lo que ya sabemos. Este cambio es importante para seguir creciendo, sobre todo en un mundo donde el conocimiento está al acceso de la palma de la mano.

¿Con qué grupo te identificas? Tal vez “estás viendo y no ves”.

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