De vez en cuando viene bien dormir (parte I)

Dormir es no sólo necesario, sino indispensable, porque nos ayuda a recuperarnos de lo vivido en el día, ayuda a la homeostasis del cuerpo (es decir, lograr el equilibrio del cuerpo),por lo que cuando falla puede afectar el funcionamiento en las actividades del día a díae incluso provocar problemas cognitivos graves.

De vez en cuando viene bien dormir es el título de una canción del cantautor ítalo-argentino Piero, escrita en 1969. Y aunque no es de tomarse al pie de la letra la recurrencia de dormir sólo de vez en cuando, lo que sí hace es un recordatorio de lo evidentemente importante que es dormir. Retomo la acción de dormir, porque muchas veces no nos preguntamos por las cosas más básicas en la vida, como dormir. Existen otras necesidades que están sobrediseñadas, incluso a niveles cursis, como los niveles extravagantes de inventos culinarios que van más allá de la experiencia de buen comer o la industria de los perfumes ultratecnologizada, que si bien en un origen tenía la búsqueda de ocultar olores corporales acumulados por la falta de aseo, ahora existen como olores de marca para los restaurantes, las boutiques o los hoteles. Sin embargo, se escucha poco acerca de lo que implica y es dormir. Hay algunos tratamientos para enseñar a dormir bien, pero no los llamaría exquisitos..

Actualmente, es la farmacopea la que se ha encargado de dar más o menos solución al tema. En cambio, para los griegos dormir era un tema de dioses. En esta cultura existía un dios del sueño: Hipnos, que era hermano gemelo de Tantos, el dios de la muerte sin violencia. Quizá por eso es que algunos llaman al acto de dormir como la “pequeña muerte”; tal vez de esta hermandad han surgido los dichos como “ya habrá tiempo de descansar” o “dormiré cuando me muera”. Para los griegos, los sueños eran mensajeros del mundo de los muertos o de los dioses, aunque entonces no se pensaba que eran una producción del soñante. Ésa sería una aportación de Freud en el siglo XX.

Dormir es no sólo necesario, sino indispensable, porque nos ayuda a recuperarnos de lo vivido en el día, ayuda a la homeostasis del cuerpo (es decir, lograr el equilibrio del cuerpo), por lo que cuando falla puede afectar el funcionamiento en las actividades del día a día e incluso provocar problemas cognitivos graves.

Cabe distinguir que, aunque en ocasiones utilicemos dormir y soñar de manera indistinta, no son lo mismo. Para la Real Academia Española tres posibles definiciones para sueño es a) el acto de dormir, b) las ganas de dormir, 3) el acto de repensarse en la fantasía de alguien, mientras duerme, sucesos o imágenes. Para Freud, soñar era una actividad que sucedía entre la vigilia y el dormir, es “la vida propia del alma mientras duerme”; mientras que dormir es un estado fisiológico. Por lo que se puede decir que tener dificultades al dormir no sólo provoca trastornos, sino que también afecta el mundo de los sueños.

Los trastornos del sueño se pueden presentar en tres niveles. Los primeros. Están relacionados con el no poder conciliar el sueño, ya sea al inicio de la noche o al despertarse a media noche, y son diferentes formas de insomnio; mientras el tercero entra en el campo de los sueños sobre el cual Freud llamó la atención como tema de investigación más que de oráculo. A partir de 1905, con La interpretación de los sueños, fue uno de los ejes de su investigación durante muchos años. Es en este texto seminal el autor propone que los sueños son la vía regia (principal) para poder acceder a lo inconsciente. De ahí que para el psicoanálisis sea tan importante el estudio de los sueños del paciente.

El saber popular guarda mucha sabiduría y así hemos escuchado más de una vez: “Lo mejor para dormir bien es tener la conciencia tranquila”. Por un lado, es cierto, pero, como todo, hay que pensar en las sutilezas. Tener la conciencia tranquila pareciera decir que no se hace el mal, desde la idea del catolicismo se conformaría con la confesión para tener la conciencia tranquila y dormir sin culpas. Desde el psicoanálisis podemos saber que existe algo como la culpa inconsciente, que por más allá que uno pueda hacer un examen de conciencia y saber que se está actuando con bien y por el bien de otros, sin perjudicar a otros, ya se puede dormir. Sin embargo, cabe señalar que el concepto freudiano de “la culpa inconsciente” es muy importante, ya que ocasiona que algunas personas “prefieran” estar enfermas (neuróticamente) que curarse. En ocasiones, esta culpa inconsciente más que provocar una enfermedad, provoca que se estanquen en un tema que no pueden resolver; la mente se queda trabajando en el tema y no puede conciliar el sueño. ¡El problema es no saber qué es lo que no está resuelto!

¿Tienes problemas para dormir? Quizás es tiempo de preguntarse si se trata de un tema de conciencia o un tema de “higiene del sueño”, pero eso lo abordaremos en la siguiente entrega.

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