La República de las Letras / 13 de mayo de 2024
En el Museo de San Carlos se exhiben más de 300 obras de la pintora Aurora Reyes, a quien los parroquianos del Café París apodaban La Cachorra.REESTRENA COREOGRAFÍA EL TCUNAM El Réquiem de Mozart, una de las más complejas y bellas coreografías de Gloria ...
- En el Museo de San Carlos se exhiben más de 300 obras de la pintora Aurora Reyes, a quien los parroquianos del Café París apodaban La Cachorra.
REESTRENA COREOGRAFÍA EL TCUNAM
El Réquiem de Mozart, una de las más complejas y bellas coreografías de Gloria Contreras, creadas para el Taller Coreográfico de la UNAM, volvió a presentarse ayer, bajo la dirección de Irina Marcano, en la sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario. La puesta contó con la participación del Coro Staccato, de Marco Antonio Ugalde, y de la Orquesta Juvenil de nuestra Alma mater, bajo la dirección de Christian Gohmer. Sobra decir que la obra cobró un nuevo brillo que muestra la perdurabilidad de una coreografía bien construida e interpretada con tino. Como segunda parte del programa se ofreció una coreografía, como de ballet mecánico y música creada con inteligencia artificial. Interesante, pero Mozart se cocina aparte y se le debe respetar.
EXPOSICIÓN DE AURORA REYES
En el Museo de San Carlos se exhiben más de 300 obras de la pintora Aurora Reyes (Parral 1908-DF 1985), a quien los parroquianos del legendario Café París apodaban La Cachorra. José Muñoz Cota, quien la llama “Alba”, la nombró capitana de Los Pavorosos, la cofradía que con sus bromas mantenía asolados a los cafetómanos y a la que pertenecían Abelardo Ávila, Antonio Rodríguez, Pedrito Rendón y muchos más. Artista grande, aunque ciertamente olvidada, militó en el Partido Comunista, escribió poesía, vivió con una libertad que en aquellos años —los 40 y 50— era poco frecuente en las mujeres. Muñoz Cota escribió de ella: “Le roba minutos al placer de vivir y abusa de su talento, le gusta escandalizar a los demás con su lenguaje, con sus observaciones cáusticas, con sus palabras malsonantes y sus confesiones de tipo erótico, pero, en el fondo, muy en el fondo, es sentimental como una pequeña burguesa y auxilia y mantiene a algunos vagos disfrazados de artistas”. Toda una leyenda.
MUESTRA DE ROSARIO CABRERA
Tal vez con menos leyenda, no con mérito inferior, también en el Museo de San Carlos se presenta una muestra con 37 piezas de la yucateca Rosario Cabrera (1901-1975), discípula de Saturnino Herrán, Leandro Izaguirre y Germán Gedovius en la Academia de San Carlos, donde obtuvo las más altas calificaciones de su generación. Un año después de terminar la escuela expuso su obra y fue elogiada por Diego Rivera. En 1924 viajó a Francia para continuar su formación y a fines de 1925 presentó una exposición individual en la Ciudad Luz. Regresó en 1927 y poco después fue nombrada directora de la Escuela de Pintura al Aire Libre de Coyoacán y luego ocupó el mismo puesto en la Escuela de Pintura al Aire Libre de Cholula, Puebla. A su regreso se incorporó al grupo ¡30-30!, tras de lo cual, inexplicablemente, dejó de pintar y se dedicó a dar clases en primarias y secundarias oficiales. En 1965 volvió a tomar los pinceles para ejecutar el cuadro Granadas.
TRES LIBROS DE HUMBERTO SOTELO
Nacido en Magdalena de Kino, Sonora, F. Humberto Sotelo M. está plenamente aclimatado en la Angelópolis, donde ha realizado la mayor parte de su obra como científico social de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Ahora llegaron a esta república tres libros de su autoría: uno se llama Qué hacer. Los desafíos de la 4T en Puebla, edición de 2020; otro es En torno al golpe blando (Ed. 2023), un análisis de los recursos, como ahora los bots, que ponen en juego las derechas de cada país con apoyo estadunidense, recursos golpistas que ahora se emplean intensamente para desestabilizar gobiernos. El tercero de los libros recibidos es La jaula de Bartra (Ed. 2021), referido al que fuera uno de los teóricos del extinto Partido Comunista, Roger Bartra, autor de La jaula de la melancolía y Regreso a la jaula y crítico tenaz de todo lo que pueda parecer de izquierda, para lo cual participa activamente en publicaciones identificadas con el bando al que antes combatía.
