Este sábado, a las ocho de la noche, tengo una invitación especial para ustedes. En El Minuto que Cambió mi Destino, Sin Censura, por Imagen Televisión, me acompaña José Ramón Fernández, a quien considero el periodista deportivo más importante en la historia de México. Su trayectoria ayudó a transformar la manera de contar el deporte en nuestro país.
Tuve la oportunidad de sentarme a conversar con una leyenda viviente. Encontré una plática fuerte, inteligente, simpática y llena de anécdotas. José Ramón tiene historias para compartir y una forma de contarlas que permite entender por qué su nombre ocupa un lugar tan importante en la televisión. Escucharlo es acercarse al oficio y a la disciplina necesaria para sostener una carrera.
UNA ESCUELA FRENTE A LAS CÁMARAS
DeporTV, el ancho mundo del deporte, y Los protagonistas forman parte de una memoria televisiva que muchos mexicanos compartimos. José Ramón fue una figura fundamental de esos espacios y de las coberturas de Juegos Olímpicos y mundiales de futbol que marcaron una época. Ayudó a construir una manera de informar en la que el análisis y la personalidad del periodista tenían un peso propio.
A mí me interesa ese personaje que entendió que detrás de un resultado hay decisiones, intereses, preparación y seres humanos. Contar el deporte exige conocerlo, pero también saber observar y preguntar. Una buena crónica nos permite entender lo que está en juego, incluso cuando ya conocemos el marcador. Ahí está una parte del mérito que le reconozco a José Ramón.
Y hay un episodio indispensable: los cachirules. Conviene dar el crédito completo. Antonio Moreno tuvo un papel central en la investigación sobre las irregularidades en las edades de jugadores de la selección juvenil, y José Ramón respaldó su difusión televisiva. Ese trabajo sigue siendo una referencia para discutir la responsabilidad de informar, incluso cuando la noticia incomoda a los aficionados y a los dirigentes.
Por eso pienso que esta entrevista tiene un valor especial para los jóvenes que quieren abrazar el periodismo y la comunicación. Delante de una cámara hay que tener algo que decir. La preparación cuesta tiempo y la credibilidad exige cuidado. Quisiera que los aspirantes a periodistas vieran el trabajo que hay detrás de una figura reconocida.
También la van a disfrutar los amantes del deporte y de las buenas historias. José Ramón es un interlocutor con quien una charla puede tener firmeza, humor y momentos para reflexionar. Fue un gusto entrevistarlo y compartiré esa charla con ustedes. Ahí los espero.
JESSE Y JOY, Y LAS VERSIONES SOBRE EL DINERO
Por otro lado, me parece lamentable la incertidumbre alrededor de Jesse y Joy. La versión que se comenta es que Joy habría buscado una parte mayor de las ganancias y que Jesse no habría aceptado recibir un porcentaje menor. Es un señalamiento que debe tratarse como versión, porque no tengo una confirmación que permita presentarlo como la causa probada de sus diferencias.
Lo que Jesse ha explicado públicamente es que necesita una pausa para atender su bienestar y estar con su familia. Si existen desacuerdos económicos detrás, corresponde a los involucrados aclararlos. Atribuirles intenciones como si hubiéramos estado en sus conversaciones sería ir demasiado lejos.
Si el dinero efectivamente terminó por enfrentarlos, sería una pena. En un dueto cada aportación cuenta y los acuerdos necesitan reconocer el trabajo de ambos. La voz tiene un enorme valor, por supuesto, como lo tienen la composición, los instrumentos y la construcción del proyecto. Ojalá puedan resolver sus diferencias con respeto, porque además de una sociedad artística hay una relación de hermanos.
GOYRI Y UNA REACCIÓN FUERA DE LUGAR
Lo de Sergio Goyri con Julio Preciado también me parece lamentable. Julio contó su versión de aquella presentación con Juan Gabriel en Pico Rivera, California, hace décadas. Según su relato, Goyri buscaba hacerse notar para subir al escenario; además, cuestionó cómo cantaba. El actor rechaza que las cosas hayan sucedido como las cuenta Preciado.
Hasta ahí hay dos versiones y una molestia que puede discutirse. El problema es que Goyri llevó su respuesta al terreno de la amenaza y habló de darle cachetadas a Julio. Puede desmentirlo, pedirle una aclaración o explicar lo que recuerda. Tiene derecho a responder. Lo que no se justifica es ofrecer golpes como respuesta a una anécdota que le desagradó.
A estas alturas de su carrera, Sergio tiene experiencia suficiente para entender que una declaración así termina por eclipsar cualquier explicación. Ahora la discusión gira alrededor de su amenaza. Qué desperdicio convertir un recuerdo de Juan Gabriel en semejante pleito. Si Julio se equivocó, que lo aclare; si Sergio tiene otra versión, que la cuente. El público puede escuchar a los dos sin que nadie tenga que levantar la mano.
