Estamos en un nuevo equilibrio en el mundo. La percepción generalizada es que es uno más inestable. Es importante entender los factores que están definiendo la nueva realidad.
Describo cinco de las nuevas realidades que se observan en el mundo. No explico por qué se dio el cambio ni doy un juicio de valor. Simplemente reconozco que existen y esto afecta el orden global.
La primera realidad es que Estados Unidos como potencia hegemónica está perdiendo fuerza. La caída del Muro de Berlín definió una nueva geopolítica que pasó de un mundo con dos potencias a tener un país hegemónico.
En lo económico, Estados Unidos es la economía más grande con el mayor PIB per cápita de los países con población en las decenas de millones.
El peso de Estados Unidos en lo geopolítico está disminuyendo porque tiene rivales y en lo económico su participación en la economía global ha caído. Es decir, es el país más relevante, pero ya no dominante.
La segunda realidad es que varios países ya son un contrapeso para Estados Unidos. Esto es más evidente a nivel regional.
Los dos principales contrapesos globales son China en lo económico y geopolítico y Rusia en lo militar.
Hay otros países que a otra escala están volviéndose factores de poder real que son contrapeso. Dos ejemplos son India y Turquía.
Dado que el mundo se ha fragmentado, son distintas las regiones en las que hay una lucha por el control dado que Estados Unidos ya no lo tiene. Ejemplos son Oriente Medio, África y Sudeste Asiático. En este último caso, China es el país dominante.
La tercera realidad tiene que ver con la globalización que ha hecho que el mundo sea más pequeño. Hay una integración comercial, económica y de sistemas financieros.
Existe un rechazo a la globalización en varios países porque se percibe una afectación directa con el argumento de que los trabajos se han ido a otro lugar. El caso más evidente es Estados Unidos.
La cuarta realidad es el resurgimiento del nacionalismo. La forma en la que sucede es distinta entre países. En Estados Unidos es evidente con MAGA. Lo que uno lee sobre China, India y Rusia es que los gobiernos están promoviendo narrativas resaltando el sentimiento nacionalista.
La quinta realidad es que hay manifestaciones de racismo que están generando conflicto. Son grupos distintos, cada uno con su identidad y que están en choque entre ellos. El caso más evidente es lo que sucede en Gaza.
También se observa un fenómeno de racismo en Europa como reacción a cierta migración que les ha llegado.
De cómo evolucionen estas cinco realidades va a depender lo que le suceda en el mundo durante la próxima década. Una ruta es que se encuentre un equilibrio razonable de convivencia. La otra es que generen condiciones que lleven a un conflicto entre grupos de países.
Sobre el futuro hay muchas líneas de pensamiento pesimistas. Una es la que argumenta que hay ciclos y estamos en un cambio de época que nos va a llevar a un ciclo de conflicto. Otra línea de pensamiento es que realidades similares a las que describí se dieron previo a la primera guerra mundial.
Yo me quiero mantener optimista, pero reconozco que la narrativa que se puede construir sobre la nueva realidad no es tan favorable.
