El regreso de María Corina Machado

La premio Nobel de la Paz María Corina Machado finalmente reapareció en Venezuela el pasado domingo. El regreso de Machado, tras más de 10 meses en el exilio, se produce en un momento crítico sobre el futuro democrático de esa nación y sobre el papel que Estados Unidos podría jugar en ese proceso.

El retorno de Machado abre especulaciones y múltiples teorías. Según declaraciones de Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, su regreso es producto directo de negociaciones y mediaciones de la Casa Blanca entre el chavismo y la oposición para mantener viable un proceso de transición que pueda ser creíble y duradero.

El regreso de María Corina marca una oportunidad irrepetible. Es urgente la designación de nuevas autoridades en el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral, y que se fije una fecha precisa para las próximas elecciones presidenciales. 

La   falta   de   independencia del Consejo Nacional Electoral (CNE) no ha permitido que en Venezuela se cuente con las garantías  necesarias para el desarrollo de comicios libres y justos. El  CNE dejó   de   ser   un   árbitro   neutral   para convertirse en una dependencia al servicio del Poder Ejecutivo. Igualmente, se ha restringido de manera sistemática la participación política de la oposición, a través de inhabilitaciones arbitrarias de partidos y de candidaturas

La llegada de Machado ha energizado a la oposición, provocando concentraciones y caravanas de seguidores que la recibieron en su recorrido por carretera hacia Caracas. Ella es vista por sus simpatizantes como una señal de esperanza para la democracia, aunque después de tanta represión previa, persiste la incertidumbre sobre la reacción de la cúpula chavista y sus verdaderas intenciones.

Nos encontramos aún en la “resaca” de la acción militar de Estados Unidos, atrapado en un mar de suposiciones y teorías sobre lo que sucederá en los meses por venir. Más allá de las generalidades, el secretario Marco Rubio ya ha perfilado los tres pasos que constituirán la nueva etapa de la presencia estadunidense en Venezuela: “estabilización”, “recuperación” y “transición”. 

En torno a “estabilización”, Rubio señaló que “no queremos que Venezuela caiga en el caos”. Esta etapa está anclada a medidas inmediatas, “coordinadas” con Delcy Rodríguez, la gran beneficiaria de la acción militar, quien en su carácter de presidenta interina ha hecho operativas las directrices de la Casa Blanca. 

En la segunda etapa denominada: “recuperación”, la administración de Trump se ha asegurado de que las empresas de Estados Unidos y de Occidente tengan acceso al mercado venezolano en condiciones ventajosas para sus intereses.  

Ahora, con el regreso de Machado se inicia la última fase del proceso que se denomina como “transición”. Sin conocer aún detalles operativos ni una hoja de ruta concreta, este tercer paso se refiere a la eventual elección de un nuevo gobierno.

BALANCE

En la construcción de una ruta electoral sería absurdo olvidar las graves irregularidades que se cometieron en Venezuela durante la elección presidencial del 28 de julio de 2024. El sinuoso camino hacia una elección presidencial legítima pasa por al menos cuatro condiciones mínimas: institucionalidad electoral autónoma, condiciones y garantías para la participación política, organización electoral auditable y observación electoral técnica e independiente.

María Corina Machado ha logrado regresar a su amada patria. Ahora, llegó el momento de generar condiciones objetivas para que puedan celebrarse elecciones verdaderas. Las condiciones democráticas que Venezuela necesita no son negociables. Ya no hay espacio para tretas o patrañas. Llegó la hora de la democracia. ¡Elecciones ya!