Cuba: la búsqueda de la libertad

En medio de añejos problemas estructurales y una brutal crisis política, económica y social, el pasado domingo 11 de julio, los cubanos decidieron salir a las calles masivamente y de manera pacífica ejercer su derecho a la protesta, desafiando los controles policiacos y décadas de represión al discurso disidente

Francisco Guerrero Aguirre

Francisco Guerrero Aguirre

Punto de equilibrio

Vivir en libertad es una condición inherente al ser humano. La democracia genuina se alimenta de mujeres y hombres libres que buscan su bienestar ejerciendo sus derechos humanos sin amenazas ni represalias. En las dictaduras, la libertad se sacrifica para mantener la vigencia ideológica del régimen. Es el caso de Cuba.

En medio de añejos problemas estructurales y una brutal crisis política, económica y social, el pasado domingo 11 de julio, los cubanos decidieron salir a las calles masivamente y de manera pacífica ejercer su derecho a la protesta, desafiando los controles policiacos y décadas de represión al discurso disidente.

Como bien lo describe el reconocido escritor Leonardo Padura, las históricas manifestaciones del 11 de julio en Cuba son “un grito que es también el resultado de la desesperación de la sociedad que atraviesa no sólo una larga crisis económica y una puntual crisis sanitaria, sino también una crisis de confianza y una pérdida de expectativas”.

Las protestas han sido fuertemente reprimidas por el régimen dictatorial, que hizo un irresponsable llamado a sus seguidores para enfrentar a los manifestantes y provocó apagones de internet, restringiendo el acceso de los ciudadanos a las redes sociales.

Es necesario recordar que el derecho a la protesta se encuentra consagrado tanto en la Declaración Americana de los Derechos y Obligaciones del Hombre como en la Convención Americana de Derechos Humanos.

El derecho a la protesta es inalienable, más aún cuando nace de un pueblo que, por décadas, ha sufrido de una represión sistemática que en palabras del secretario general de la OEA, Luis Almagro, ha dejado a Cuba con el aparato productivo y el ejercicio pleno de la soberanía del pueblo completamente destruidos.

A pesar del levantamiento de la suspensión de Cuba de la OEA en 2009, el régimen ha decidido no volver a participar en la organización. Lo anterior no ha sido excusa para que la OEA haga seguimiento continuo a la precaria situación de derechos humanos en la isla. Por el contrario, Luis Almagro ha sido un férreo defensor de la lucha por la libertad del país, en especial de la persistente crisis de los presos políticos.

En reiteradas ocasiones, la CIDH ha señalado que en Cuba no se ha registrado ninguna mejora con respecto a las violaciones de los derechos a la libertad e integridad, las restricciones arbitrarias del derecho a votar y participar en el gobierno, las limitaciones a la libertad de expresión y difusión de ideas, las violaciones de las garantías legales y las restricciones ilegales al ejercicio del derecho de residencia y tránsito, entre otros derechos fundamentales. La OEA ha recibido información sobre la detención o desaparición de más de 151 personas como consecuencia de su participación en las protestas. El propio secretario general se ha sumado al llamado hecho por la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, para que la dictadura libere a todas las personas detenidas y cese la represión.

BALANCE

La precaria situación de los ciudadanos cubanos pone de manifiesto las nefastas consecuencias de un régimen dictatorial que por años ha negado a su pueblo las mínimas libertades. El retorno de la democracia en Cuba es más que una exigencia, es una necesidad para garantizar la vida, el bienestar y el desarrollo de su nación.

Lo ha dicho con claridad Héctor Schamis: es imperativo que el mundo observe y tome posición. No es momento para mirar hacia a otro lado, cobijados en la ingenuidad o la complicidad del silencio. El pueblo cubano está buscando su libertad. Es una lucha digna de admirar.

*Los puntos de vista son a título personal.

No representan la posición de la OEA.

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