Cloroformo puro
En el caso de Xóchitl, ésta y miembros de su campaña han aclarado las dificultades que tuvieron en mítines. En algunos casos, ni para repartir gorras y playeras les alcanzó. Los activistas de Morena, en cambio, prácticamente, no conocieron descanso desde que López Obrador tomara las riendas del país.
Al momento de un nocaut, los viejos cronistas de boxeo relataban que la victoria de tal o cual peleador se había dado por la vía del “cloroformo puro”, haciendo referencia a que el rival caído quedaba inconsciente, justo lo que provoca oler la referida sustancia química. La metáfora (un lugar común) sirve para dar una idea (a los que no la tengan, por ejemplo, a un improbable analista electoral de algún cubículo universitario más allá del Atlántico o del Pacífico) de lo ocurrido el 2 de junio en México.
Y como en los antiguos combates, pasados los días, el pugilista vencido hace carrusel con todos los medios de comunicación posibles para explicar la derrota, todavía con visibles heridas en el cuerpo.
La analogía pugilística me parece adecuada a diferencia de la utilizada seis años atrás por el escritor Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica, quien famosamente soltó: “Se las metimos doblada”, frase que resultó insultante para más de un opositor (conviene decir “enemigo”) de Andrés Manuel López Obrador.
En el caso de Xóchitl, ésta y miembros de su campaña han aclarado las dificultades que tuvieron en mítines. En algunos casos, ni para repartir gorras y playeras les alcanzó. Los activistas de Morena, en cambio, prácticamente no conocieron descanso desde que López Obrador tomara las riendas del país. Las preguntas son obligadas: ¿dónde quedaron las bases de los partidos de oposición?, ¿de qué manera trabajaron en el último lustro para atraer voluntarios y simpatizantes? y ¿qué rubros comprobaron en el gasto ejercido?
Se dijo una y mil veces que la prioridad en la alternativa al gobierno de la 4T serían las candidaturas ciudadanas (cosa redundante), pero se reconfirmó que los partidos de antaño difícilmente accederán a esa condición. En ese sentido, la Marea Rosa que salió a defender al INE y que hoy día lo ataca, apenas resultó un chapoteadero ante el océano guinda. Particularmente, me interesa el proceso electoral de aquellos ciudadanos que se encuentran en prisión preventiva y solicitaron su derecho a votar en las pasadas elecciones, situación comentada hace unas semanas en este espacio Votar adentro, votar afuera: (https://www.excelsior.com.mx/opinion/fernando-islas/votar-adentro-votar-...).
De ese ejercicio anticipado, efectuado del 6 al 20 de mayo pasado, de acuerdo con los registros del INE, de la gente en prisión preventiva en territorio nacional hubo 26 mil 667 votos. Morena obtuvo 46.6% de los sufragios, seguido del PRI, con 13%, y Movimiento Ciudadano, con 11.9 por ciento. De manera particular destacan los resultados arrojados en la capital del país, donde se contaron mil 833 votos para la elección presidencial. Morena se llevó 40.4% de ellos. MC, 15% y el PRI, 12.3 por ciento.
(https://politica.expansion.mx/elecciones/2024/06/10/).quien-gano-elecciones-carcel-prision-preventiva). De ese universo, desde mi punto de vista nada despreciable, habría que estudiar los motivos de esos resultados. Los partidos y sus futuros candidatos tendrían que prestar atención hacia las personas en tal situación jurídica, dado que, proporciones bien guardadas, ese proceso entre internos operaría como una encuesta de lo que ocurriría afuera. Es observar el interior para anticipar el escenario exterior. Un previo al combate estelar del cartel.
Del total de esos votantes, dos mil 203 fueron mujeres y 24 mil 366 hombres en 215 centros penitenciarios en 31 estados del país (salvo Yucatán). (https://adnoticias.mx/voto-prisio-preventiva-mexico-edomex-en-prision-pr...).
Son tiempos de pelear en tribunales lo que se perdió en las urnas. De momento, a nadie se le ha ocurrido impugnar el voto anticipado de los presos sin sentencia.
