Ahí viene Donald Trump: abróchese el cinturón

La suma total de logros es suficiente para que algún día los historiadores puedan tentarse a declarar a Biden como un presidente subestimado: Franklin Foer.

Resulta simbólico que este lunes Donald Trump vaya a rendir protesta como presidente de Estados Unidos en el Capitolio, ni más ni menos que el recinto que poco más de cuatro años atrás mandó a atacar como acto de rebelión ante los comicios que no le favorecieron entonces. Borrón y cuenta nueva. El hombre (agente) naranja regresa a terminar el trabajo desde el escritorio del Despacho Oval y el mundo toma de nueva cuenta las medidas correspondientes ante la actitud hostil que va de la mano con el mensaje abstracto del Make America Great Again (MAGA).

Leo en The Atlantic un análisis del editor Franklin Foer en el que da cuenta de los aciertos de Joe Biden, quien, apunta: “Logró importantes victorias legislativas con la mayoría más estrecha en el Senado”. Asimismo, actuó con celeridad y eficacia en la distribución de vacunas para covid-19, lo que salvó, apunta Foer, “cientos de miles de vidas”. En el ámbito internacional, el aún presidente estadunidense mostró su decidido apoyo a Ucrania, que resiste y combate, estoica hasta el momento, la musculatura de Rusia. Además, mantuvo a China a raya y destaca en los indicadores que la economía gringa es más fuerte que hace cuatro años.

“La suma total de logros es suficiente para que algún día los historiadores puedan tentarse a declarar a Biden como un presidente subestimado”, anota Foer. ¿Qué falló? Básicamente, aventura quien esto escribe, que nuestros vecinos del norte reemplazaron a un hombre que de manera permanente se declaró como “demócrata” por uno de armas tomar. Esto es, continúo con irresponsabilidad, por meros conflictos de interés, poco importa la democracia entre los que tienen el poder de elegir. La gente quiere soluciones inmediatas, no planes a largo plazo. En corto, demagogia, y ya. Lo relevante, según Trump, es expulsar a los enemigos domésticos, meros invasores, y prepararse en el concierto global ante las amenazas con misiles de largo alcance de Rusia, China o Corea del Norte (An Iron Dome for America, en Newsweek).

La problemática de lo que los politólogos han llamado “el efecto Trump” inicia, eventualmente, con la ambivalencia de sus discursos. En ese tenor, nada mejor que la comunidad latina que, desbordada, apoyó durante la campaña a su verdugo, pero eligió para sí misma una muerte lenta e indigna.

CAJA NEGRA

Se le fueron encima a Altagracia Gómez, coordinadora del Consejo Empresarial del gobierno de Claudia Sheinbaum, por el vestido que usó para la presentación del Plan México, prenda valuada en cerca de tres mil euros, señalaron los críticos de la 4T, movimiento que abandera la austeridad. En efecto, de vez en cuando la desigualdad que impera en nuestro país se mide por la ropa y demás accesorios de los protagonistas de la vida pública.

En ese sentido, hay otro indicador interesante: México es el segundo país con más jets privados, sólo después de Estados Unidos, y este año se esperan más compra-ventas y rentas. William da Silva, director ejecutivo de Global Jet Set, señaló que los usuarios de este tipo de transporte es gente con perfil “muy específico, es menos del 1.0% de la población que tiene solvencia para comprar y entre los que están en la capacidad para rentar, pues hablamos de corporativos, empresas, artistas, etcétera”. (Excélsior, en nota de mi compañera Miriam Paredes, 13/I/25) Entre ésos “etcétera” están, desde luego, algunos políticos amloistas, pero el punto a nunca olvidar es el mismo: en México muy pocos tienen todo, en tanto que la inmensa mayoría apenas junta para lo básico. Eso somos. Lo demás es propaganda.

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