El tío Juan

En la reunión del G20, Donald Trump dejó sentada en su sillón a su hija Ivanka, quien hizo el papel de monigote con cara de venado lampareado. Fue un típico acto de nepotismo, en el más clásico estilo. 

En la granja del tío Juan, cochinitos hay también...

                La Granja del Tío Juan

Dice una procaz y popular anécdota, irreverente e indudablemente falsa, como todas las anécdotas, que una tarde paseaba por la Alameda, como se usaba, el poeta Xavier Villaurrutia a lado de un guapo mancebo, cuando se encontró con Salvador Novo e intercambiaron efusivos saludos. “Permíteme —habría dicho Villaurrutia— presentarte a mi sobrino”. “Ya lo conozco, dijo Novo en su estilo; fue mi sobrino el mes pasado”.

El nepotismo es una costumbre basada, como la familia, en la necesidad de perpetuar la estirpe y la posesión de bienes, especialmente el del poder. Existe desde las culturas antiguas en que los reyes repartían las posiciones clave de su equipo entre los familiares más cercanos o amigos más queridos. Sin embargo, el auge de esta práctica se dio en la Edad Media y en la Iglesia católica. Los papas solían disfrazar a sus hijos naturales llamándoles, precisamente, sobrinos, que en latín e italiano se dice nepote. No solamente hacían sobrinos a sus hijos, sino que los nombraban también cardenales. De hecho, había la categoría de cardenal nepote. El Renacimiento vino a modificar el uso, aunque no a erradicarlo.

Si acaso, lo movió a la política, y no hay sociedad que más familiarizada esté con el nepotismo que la mexicana. En eso somos truchas. Tal vez por ello nos escandalice tanto el desplante de Donald Trump en la reunión hamburguesa del llamado Grupo de los 20, que en realidad son 19. El excéntrico que despacha en la Casa Blanca de Washington tuvo que salir de una sesión plenaria del análisis de las cosas que al mundo preocupan, para ocuparse de reuniones bilaterales, que ahí es en donde se toman los verdaderos acuerdos y los compromisos.

Dejó Trump sentada en su sillón a su hija Ivanka Trump, que hizo el papel de monigote con cara de venado lampareado durante la ausencia de su padre. El detalle sacó de onda a todos los opinantes del mundo ante tal desplante: ¡cómo se atreve! Debió haber dejado en su lugar a su secretario de Estado, como si en las reuniones plenarias de estos señores que viven de los impuestos de sus pueblos tomaran alguna decisión importante. La réplica de Trump fue que le pidió permiso a Angela. Esta es Merkel, la canciller de Alemania.

Fue un típico acto de nepotismo, en el más clásico estilo. Es privilegio del que manda. Después de todo, para volver a los tiempos lejanos, se dice de Cayo Julio César Augusto Germánico, apodado desde niño Calígula, que quiso nombrar cónsul y sacerdote a su caballo, llamado Incitato. No hay fuente que confirme esta historia, pero ni falta que hace.

México y su política son un amplio muestrario de esta fauna nociva. José López Portillo, en su delirio, llamó a su hijo José Ramón, cínica y precisamente, “el orgullo de mi nepotismo”. No se vale, señor Trump, que no solamente maltrate usted a los mexicanos migrantes, a nuestro Presidente y nuestra economía, sino que además se meta con una de las instituciones más sólidas de la política de México.

PILÓN.- El invierno de 2015 fue sumamente frío, particularmente en el norte de México. En Nuevo León, los municipios de Galeana, Dr. Arroyo y aledaños, que además de montañeses son pobres, la gente se moría, literalmente, de frío. El generoso gobierno bronco decidió comprar cobertores a una tal Comercializadora Mirof para regalárselos a los jodidos friolentos.

El asunto es que dos años después se descubre que los 200 mil cobertores supuestamente fueron comprados a una empresa que ni casa tiene. El domicilio fiscal era falso, lo cual es pecado menor. El asunto es que los cobertores y 20 tráileres que debieron haberlos transportado nunca aparecieron. De su existencia se conoce solamente la anotación hecha por un chofer en una libreta de diez pesos. Eso le consta a la Auditoría Superior del Estado y a la Contraloría Estatal, como publicó ayer el diario regiomontano El Horizonte.

El director de adquisiciones del estado, que se sigue llamando igual y trabajando de lo mismo, ya compareció en la investigación.

No pasará nada.

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