Suprema Corte de Justicia de la Nación: última garantía

… de los tres Poderes de la Unión, no hay duda que el judicial era el que había alcanzado el mayor prestigio y la mayor solidez en la República a mediados del siglo XIX. La Corte se había mantenido inamovible y a pesar de los muchísimos cambios del Ejecutivo pudo ...

… de los tres Poderes de la Unión, no hay duda que el judicial era el que había alcanzado el mayor prestigio y la mayor solidez en la República a mediados del siglo XIX. La Corte se había mantenido inamovible y a pesar de los muchísimos cambios del Ejecutivo pudo resistirlos y permanecer como el elemento más sólido en la estructura del Estado mexicano.

Alfonso Noriega Cantú, profesor emérito por la UNAM.

La génesis y trayectoria de la SCJN, cabeza del Poder Judicial de la Federación, tribunal constitucional, ha sido garantía de que leyes y actos de autoridad (incluido el cumplimiento del debido proceso legislativo) se apeguen estrictamente a la Carta Magna y no violen los derechos humanos.

La Constitución Política del pueblo mexicano, como carta fundamental de sus derechos y obligaciones, ordenación de las competencias superiores del Estado, obligan al ciudadano, en general, aun aquellos apartados de la profesión jurídica, a conocer la “legalidad constitucional”, no sólo para gozar de sus beneficios, sino además para imponer su respeto en todo momento, máxime para aquellos que son parte del gobierno del Estado.

La Constitución de 1917 fue la cristalización del anhelo del pueblo mexicano por alcanzar los derechos del hombre, un pueblo levantado en armas por el agravio histórico de esos derechos desde 1824. El derecho mexicano se robustece en este momento histórico singular, impuesto por la vida, un grito de hombres y mujeres que sólo sabían de explotación y que ignoraban el concepto de derechos humanos; la primera Constitución en el mundo de corte individual y social del siglo pasado que recoge después de encarnizada lucha su más profunda cristalización.

El doctor Ricardo Sodi Cuéllar, al ingresar a la Academia Mexicana de Jurisprudencia y Legislación, en su ponencia Los juristas hórridos se refiere al uso político de la justicia antes, durante y después del Tercer Reich, en la que reflexionó sobre la responsabilidad de los jueces en tiempos de crisis. Además, abordó lecciones históricas para recordar que jueces y juristas deben proteger los valores fundamentales de la justicia si no quieren avalar horrores contrarios a la dignidad, agregó que los juristas deben ser guardianes de la dignidad humana y defensores de un sistema de justicia imparcial; el papel del derecho como un instrumento de paz y equidad, subrayando que, sólo a través de la defensa de estos valores se podrá construir una sociedad justa y respetuosa de los derechos humanos. Reflexiones válidas en relación con la hórrida reforma judicial, recientemente publicada por el “poder constituido en indebido y atropellado proceso”.

CERTEZA JURÍDICA

En 1972, el suscrito tenía como prioridad el estudio del derecho, paralelamente laboraba en el nivel más básico en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, adscrito a la Presidencia que era por segunda ocasión ocupada por el ministro Alfonso Guzmán Neyra.

El Ejecutivo (1970-1976) optaba por el surgimiento del populismo, ante la inestabilidad política y el agotamiento del modelo de sustitución de importaciones, entre otros factores que ahuyentaban la inversión extranjera. La industria químico-farmacéutica suiza, no era la excepción.

Una carta entregada en mano al señor Louis von Planta en Basilea CH, el 12 de julio de 1972, por el abogado Héctor Ponce Sánchez (representante jurídico de la industria) signada por el ministro presidente Alfonso Guzmán Neyra, en la que expresaba la plena vigencia del Estado de derecho, lo que implicaba que las leyes y reglamentos eran claras, estables y aplicadas de manera uniforme.

El panorama cambió radicalmente y la industria químico-farmacéutica reactivó una amplia inversión y la expansión de sus plantas en el otrora Distrito Federal y el estado de Puebla.

A pesar de mi edad y la poquísima experiencia jurídica, el ministro presidente de la SCJN me concedió el gran honor de acompañar como testigo a mis padres a tal evento. Fuerza, confianza y presencia en el exterior, del alto tribunal.

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