Voto útil: cambio democrático y fin de la impunidad

El tercer debate entre los presidenciables evidenció dos hechos de gran relevancia, uno escandaloso, la corrupción y las mentiras de AMLO, y el otro, alarmante, “la lucha a muerte” entre Anaya y Meade. Se acabó con el mito de la “honestidad valiente”, al ...

El tercer debate entre los presidenciables evidenció dos hechos de gran relevancia, uno escandaloso, la corrupción y las mentiras de AMLO, y el otro, alarmante, “la lucha a muerte” entre Anaya y Meade. Se acabó con el mito de la “honestidad valiente”, al exhibirse que el tabasqueño tiene a un contratista favorito, Riobóo, y a Jiménez Espriú con vínculos nada menos que con Odebrecht, la empresa emblemática de la corrupción. Sin embargo, el expriista se beneficia con la confrontación entre las fuerzas antipopulistas, cuyos ataques mutuos por el “segundo lugar” las debilitan, y dificultan la definición del voto útil.

Pese a que, en comicios previos, las encuestas, en términos generales, han demostrado su inexactitud para reflejar la realidad (gran parte de ellas sirven al mejor postor), siguen como arma electoral preferida, puesto que sus sesgados muestreos e interpretaciones reportan utilidad para desinformar, generar expectativas, etcétera. Todo ello, aun a costa de las mismas encuestas, ya que el abuso en la manipulación de las preferencias les ha generado creciente desconfianza entre sus propios patrocinadores, los candidatos, los partidos, no se diga entre la ciudadanía, que poco cree en aquellas y, por ende, que no se deja manipular, en particular por medios y “líderes de opinión” que ya ocultan menos sus preferencias y antipatías. Así, por ejemplo, pasó de noche que desde hace tiempo el expriista fuera denunciado ante la PGR por lavado de dinero…

Al margen del sitio que casi todas las encuestas dan a AMLO, Anaya y Meade (primero, segundo y tercero, respectivamente), y que presentan al tricolor como el partido más repudiado, existen tres hechos contundentes: 1) los resultados comiciales desde 2015 muestran un creciente voto de castigo contra el PRI (y sus satélites), y para estas elecciones se espera una debacle a nivel federal y en los estados, por lo que Meade no puede ser una opción para el voto útil (además de la “cola” de corrupción e impunidad que arrastra); 2) de tres años a la fecha, la ciudadanía ha pugnado por un cambio, y para estos comicios la alternancia continuará, y se espera que el Frente sea quien gane más gubernaturas, y compita con Morena para la mayoría en el Congreso Federal; y 3) si bien AMLO ha capitalizado el encono social, la mayoría ciudadana es antipopulista, esto es, se opone a sus delirantes planes, a su “cuarta transformación” o reversa chavista, y ve mal que Anaya y Meade mutuamente se aniquilen porque catapultan a aquél.

Si existe un clamor ciudadano por el voto útil, no sólo es para rechazar al obradorismo o de optar por el “menos malo”, sino que se busca sufragar por quien constituya la mejor alternativa de cambio. En el caso de Anaya, su propuesta de transformar el régimen, de establecer un gobierno de coalición, es central, ya que apunta a la democratización, al fortalecimiento del Congreso y a la mayor participación ciudadana. Es el punto de partida para instrumentar, por ejemplo, una fiscalía independiente que permita combatir la delincuencia, corrupción y la impunidad (incluso, del mismo Presidente) y que contribuya a pacificarlo.

Por mucho que inflen a Meade, no ganará, pero el gobierno se conformará con evitar el triunfo de Anaya, aunque con su intimidación judicial y mediática se comprometa la legalidad y legitimidad de la elección, y un eventual conflicto poselectoral. Además, el costo de ello será sacrificar el legado reformista de Peña, quien no puede ser tan ingenuo de confiar en que AMLO no procederá en su contra.

ENTRETELONES

AMLO perdió el debate al quedar exhibidas sus corruptelas.

                Twitter: @evillarrealr

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