Ofensiva política evangélica (II)
Sin importar si es o no evangélico, AMLO fortalece a los cristianos
El explosivo crecimiento (cuyo número de fieles a nivel mundial ya casi iguala al de los católicos) y el gran poder que han conseguido las iglesias evangélicas en América Latina, en las últimas décadas, se ha traducido en mayor influencia política, manifestada en un intenso activismo (en general, conservador y pragmático), en la creación de partidos, la participación con candidaturas propias, la obtención de curules, alcaldías, gubernaturas, posiciones ministeriales, con un Presidente en Guatemala, y posiblemente con otros dos, en Costa Rica y México.
Así, en Costa Rica la población es mayoritariamente católica (62%), y es la religión oficial del Estado, pero los protestantes ya son el 25% de los creyentes. Hasta el año pasado la influencia política cristiana era limitada, pero a raíz del fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), favorable al matrimonio igualitario (dos de cada tres ticos lo rechazan), se catapultó la campaña del evangélico Fabricio Alvarado, quien ofreció eliminar la “ideología de género” en la educación y del resto de las instituciones del Estado, repudiar la ley del aborto terapéutico y la enseñanza sexual laica en los colegios y sacar a su país de la CIDH.
Después de este triunfo parcial (que también tuvo apoyo católico), el padre espiritual de Alvarado, el pastor Rony Chaves, predicó que “estamos en guerra, es tiempo de conquistar el territorio, tiempo de tomar posesión del gobierno, de la educación y de la economía”. Si triunfa Alvarado este domingo, los cristianos se fortalecerán y en corto tiempo, el catolicismo será desplazado.
En México la Iglesia católica sigue siendo mayoritaria con 93 millones de fieles (80%), pero sufre una pérdida importante de éstos frente al crecimiento exponencial de los evangélicos, que ya suman 20 millones (según algunos cálculos), incluso en los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Veracruz y Tamaulipas están al 50% con los católicos. Hasta 2015, Gobernación tenía registrados más de ocho mil asociaciones religiosas, más de 54 mil pastores evangélicos y sólo 21 mil sacerdotes católicos, al grado de estimarse que, en 20 años, la católica será la segunda confesión religiosa… entre las iglesias cristiana destaca Pare de Sufrir, “filial” de la Iglesia Universal del Reino de Dios (del brasileño Edir Macedo), que llegó a México en 1981 y ahora tiene 300 templos, programas radiofónicos y televisivos.
El poderío religioso, económico y mediático cristiano busca expandirse al ámbito político. El origen del Partido Encuentro Social (PES) data del 2003, pero fue hasta el 2014 que obtuvo su registro como partido nacional. Dirigido por Hugo Eric Flores, tiene un programa conservador (por ejemplo, de lucha contra el matrimonio igualitario), aunque con una política pragmática, que le permite tener hoy 10 diputados federales y, actualmente, establecer una alianza con dos agrupaciones de seudo izquierda, Morena y el PT. Así, para el 2018, el PES “ungió” como su candidato a la Presidencia a Andrés
Manuel López Obrador, quien se dice cristiano (¿de la Iglesia Adventista del Séptimo Día?), lo que explica la impronta religiosa de su “mesianismo”, narrativa y propuestas moralinas.
¿A los católicos no les importará que si votan por Andrés Manuel López Obrador fortalecen a los evangélicos, y que con ello promuevan una mayor polarización social y división de las familias? Aunque el tabasqueño hace un llamado al “diálogo entre creyentes y no creyentes”, su alianza con los evangélicos alienta en la práctica las divisiones y confrontaciones socioreligiosas, y la prevalencia de los valores conservadores opuestos al Estado laico.
ENTRETELONES
Anaya repunta y se acerca a AMLO.
Twitter: @evillarrealr
