Adiós a la Base Aérea, en Santa Lucía

El próximo secretario de comunicaciones, Javier Jiménez Espriú, anunció que, con independencia del resultado de la consulta sobre si “reacondicionar el actual aeropuerto de la CDMX y el de Toluca y construir 2 pistas en la base aérea de Santa Lucía” o ...

El próximo secretario de comunicaciones, Javier Jiménez Espriú, anunció que, con independencia del resultado de la consulta sobre si “reacondicionar el actual aeropuerto de la CDMX y el de Toluca y construir 2 pistas en la base aérea de Santa Lucía” o “continuar con la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco y dejar el actual aeropuerto”, la Base Aérea Militar no. 1 de Santa Lucía será reubicada, ya que aeronáuticamente no podría operar con ninguna de las opciones que se plantean. Informó que la Sedena ya busca terrenos en Querétaro para construir el nuevo aeropuerto militar.

Con este anuncio se entierran de un plumazo 77 años de historia. Esta comenzó en 1941 cuando el gobierno mexiquense decretó la cesión de la exhacienda de Santa Lucia a la Sedena para la construcción de una base aérea militar que fuera de uso exclusivo de la Fuerzas Armadas Mexicanas. En 1952 fue inaugurada por el presidente Miguel Alemán, y el próximo 21 de abril se cumplirían 60 años de la entrega oficial. Para las FAM tener esta base fue un parteaguas en su historia, porque se ampliaron el abanico de posibilidades para su desarrollo. Actualmente, la BAM no. 1 Santa Lucía es la más importante de las 18 manejadas por la Sedena. Posee una de las pistas de aterrizaje más largas del país (4 km); es sede de ocho escuadrones aéreos, que operan aeronaves de gran utilidad como el C-295 (misiones de defensa antiaérea) y el helicóptero UH-60 Black-Hawk (transporte táctico de tropas); tiene una colonia residencial de militares (que alberga a 1500 familias), una escuela militar de tropas especialistas de la FAM, un hospital, un museo militar de aviación, entre otras instalaciones. Esta base tiene un carácter estratégico, dada su capacidad para movilizar grandes cantidades de personal, tropas, material, y equipo a cualquier parte del país. Es clave para la ejecución del Plan DN-III (auxilio de la población civil en caso de desastre), lo que incluye misiones de reconocimiento y transporte, establecimiento de puentes aéreos, comunicación, abastecimiento y evacuaciones. Estas capacidades permiten apoyar a la seguridad pública en el combate al crimen organizado, tarea que no les corresponde, pero que cumplen patriótica y eficientemente a pedido de la autoridad civil, si bien a un elevado costo moral, económico y sobre todo, humano (miles de heridos, muertos y deserciones).

Constitucionalmente, el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea tienen la misión de preservar la seguridad nacional, garantizar la seguridad interior y la defensa exterior. Aunque México no se encuentre en una “guerra formal”, su soberanía se encuentra permanentemente amenazada, y como cualquier nación, requiere de una organización armada, profesional, leal y patriota, que funja como fuerza disuasiva, poderosa y confiable. Sin embargo, ya se vislumbra que sus institutos armados se verán gravemente afectados con la desaparición del Estado Mayor Presidencial, la creación de una Guardia Nacional (que convertirá a soldados y marinos en policías) y, ahora, con el anuncio del cierre de Santa Lucía, se acaba abruptamente un capítulo glorioso en la historia de las FAM, se genera zozobra sobre el futuro de la BAM no. 1 (y de otras bases castrenses), y a cerca de cómo estos cambios no perjudiquen al socorro eficaz de la población civil y a la defensa de la seguridad nacional.

Estos planes provocan malestar entre los militares, que se sienten despreciados y en estado de indefensión, más aún cuando seguirán realizando labores de seguridad pública por largo tiempo.

ENTRETELONES

Cancelar el NAIM será un fuerte lastre financiero para el nuevo gobierno.

                Twitter: @evillarrealr

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