Falla el lobo en disfrazarse de oveja (2)
Con todo lo anodinas que fueron las precampañas, al menos dieron una probadita de las estrategias, las alianzas, las propuestas y el modo de ser de los precandidatos. En el caso de AMLO, por más que intentó “vestirse de oveja”, no pudo ocultar su belicosidad e ...
Con todo lo anodinas que fueron las precampañas, al menos dieron una probadita de las estrategias, las alianzas, las propuestas y el modo de ser de los precandidatos. En el caso de AMLO, por más que intentó “vestirse de oveja”, no pudo ocultar su belicosidad e intolerancia. Tampoco el criticado oportunismo es nuevo en el tabasqueño, dado que su proselitismo perpetuo se ha regido con las máximas: el fin (el poder para sí mismo) justifica los medios y “el enemigo (aunque sea delincuente) de mi enemigo es mi amigo”.
Es práctica normal que durante los procesos electorales se formen alianzas, que se realicen acuerdos entre las más diversas fuerzas políticas para “combatir al enemigo común” y el reparto de candidaturas, posiciones, etcétera, que se hagan “cargadas” a favor de los candidatos que aparecen favoritos y se dé el chapulinismo entre los partidos. Sin embargo, estas prácticas resultan una estafa a la ciudadanía cuando implican la traición a los principios esenciales y la total incongruencia política de los partidos y candidatos. Por ejemplo, AMLO contradice su “apostolado moral” al aceptar el respaldo, promover y justificar las candidaturas de políticos, dirigentes sociales, charros sindicales, etcétera, pese a saber, de antemano, de su escandalosa incongruencia e incompetencia, traiciones, venganzas, corruptelas, violencia y hasta criminalidad.
Sobran ejemplos “de pactos con el diablo” que han tenido terribles consecuencias para el país. Así, el apoyo que el expriista dio a José Luis Abarca para la alcaldía de Iguala (no obstante de que fue advertido sobre sus nexos con el narco) y luego preso por sus vínculos con Guerreros Unidos, al ser responsabilizado, ya como edil, de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa; al potosino José Ricardo Gallardo, alcalde de Soledad de Graciano Sánchez (detenido por lavado de dinero y delincuencia organizada); al exdiputado y exedil Alfonso Miranda Gallegos, quien tiene procesos abiertos en la Fiscalía General de Morelos y es tío de Santiago Mazari, alías El Carrete, y líder de Los Rojos; a René Bejarano, experredista emblemático de la corrupción (con los videoescándalos) y hoy en Morena; Rigoberto Salgado, delegado de Tláhuac, investigado por presuntos vínculos con el narco, asesinatos y desapariciones; a Marcelo Ebrard, acusado de un quebranto multimillonario a la Línea 12 del Metro y quien ahora es uno de los coordinadores de su campaña; a la secuestradora Nestora Salgado, hoy candidata pluri de Morena al Senado. De verdadero escándalo son los casos de: la alianza con el PT de Alberto Anaya, cuya esposa, María Guadalupe Rodríguez, es acusada de encabezar una red de lavado de dinero; que Morena también incluya en los pluris del Senado a Napoleón Gómez Urrutia, charro sindical que está prófugo por estafar millones a los mineros, y de lo peor es el pacto de AMLO con Elba Esther Gordillo (cacique emblemática de la “mafia del poder”, hoy en prisión domiciliaria), quien para lograr su venganza y regresar por sus fueros se une a sus archienemigos de la CNTE…
La política aliancista del obradorismo no se detiene ante nada con tal de conquistar el poder y se da sobre la base de un intercambio de favores (en la superficie): candidaturas, cargos e impunidad por dinero y votos para el “nuevo Caleb”. Así, no hay tal cambio del tabasqueño, sino por el contrario, su renovado oportunismo electoral cada vez es más cínico, pese al descrédito y frentes de ataque que le conllevan. Dime con quién andas y te diré quién eres. ¿Cuál autoridad moral?
ENTRETELONES
La “constitución moral” de AMLO contradice el laicismo juarista.
Twitter: @evillarrealr
