A quienes les gusta envolverse en crisis de pánico o a cualquier sensacionalista les preocupan las declaraciones de Donald Trump, como las de su representante comercial, Jamieson Greer, en el sentido de que el T-MEC no será renovado. Se les olvida leer el complemento de la oración: en los términos que actualmente se encuentra.
Quienes, como Ildefonso Guajardo —por un simple tema de ego o algunos buscando notoriedad—, creen que el acuerdo entró en su fase de muerte y hasta dicen que Trump ya señaló que no lo renovará, habría que darles algunas lecciones.
La primera y más urgente es de lectura de comprensión. Sí dijo que no lo renovaría en los términos actuales. Para esto hay rondas de negociaciones, como la del 20 de julio, en la que México buscará establecer cuáles son los límites de estas pláticas. Si cualquiera de los integrantes quisiera salir, únicamente tendría que notificarlo y, en seis meses, estaría terminado el acuerdo comercial.
REMATE IDEOLÓGICO
Donald Trump no cree que con el T-MEC se estén logrando los resultados que deseaba en cuanto a generación de empleo y crecimiento para su país. El presidente de Estados Unidos y su representante comercial han dejado claro que deben caminar hacia una economía en la que haya aranceles, como lo hacia Estados Unidos en el siglo XIX.
Esta visión ideológica se enfrenta a la realidad. El problema del déficit comercial no es con México, sino con China y los países que están en su círculo de influencia, como es Vietnam.
El asunto se vuelve particularmente importante con los insumos para la nueva economía vinculada con la IA, que hoy es 93% del impulso de la economía de Estados Unidos, con componentes que vienen de aquella región del mundo.
REMATE POLÍTICO
Donald Trump está usando un doble discurso. Es curioso que los mexicanos, tan acostumbrados a gobiernos populistas como los de Luis Echeverría, José López Portillo y Andrés Manuel López Obrador, caigan tan ingenuamente en la trampa. El actual T-MEC fue firmado por 16 años, con una revisión a los seis años. Lo que quedó ahora es una renovación por 10, con revisiones anuales. La posición del gobierno mexicano es que se vayan resolviendo temas puntuales.
Hace año y medio, Estados Unidos tenía más de 50 temas no resueltos con México, hoy son 14 y México plantea 13 más que se están negociando directamente. El subsecretario de Economía y jefe negociador, Luis Rosendo Gutiérrez, estaba ayer en Estados Unidos negociando cómo será esta nueva etapa de revisiones.
El presidente de Estados Unidos buscó y obtuvo, en ciertos círculos, una declaración política que tiene su objetivo central en las elecciones de noviembre. Su mensaje es poco más o menos: estoy haciendo todo lo posible para que crezca la economía y está dispuesto, al menos en el discurso, a terminar el acuerdo comercial.
REMATE REACCIÓN
La presidenta Claudia Sheinbaum y su equipo económico tienen muy claro dónde está parado México y cuál debe ser su posición de cara al gobierno de Donald Trump. Mantener el acuerdo comercial es prioridad para México y se logró, más allá de los discursos políticos, acotar las revisiones a temas puntuales y negociar con el próximo presidente de Estados Unidos, lo que podría ser una ampliación a 16 años con una revisión a los seis, como la que firmó Enrique Peña Nieto.
REMATE NORMAL
A cierto grupo de personas les pareció raro que Octavio de la Torre declarara que la renegociación del T-MEC no debía utilizarse para fines de promoción política. Los más ingenuos creyeron que se trató de una defensa no solicitada del presidente de la Concanaco a los negociadores mexicanos; quienes lo conocen mejor y saben de sus formas, se trató de una amenaza velada al secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
Resulta que la dependencia tendrá que solicitarle al presidente de la Concanaco los comprobantes de los gastos que ha hecho con los medios de pago de la confederación, puesto que el tribunal colegiado en materia administrativa del primer circuito amparó y protegió a la presidenta de la Canaco de Camargo, Claudia Lizbeth Hernández, en esta solicitud. El área jurídica de Economía había resuelto que era suficiente que la asamblea de la confederación aprobara los estados financieros y listados de gastos; sin embargo, la instancia de la SCJN, presidida por Hugo Aguilar, determinó que la dependencia debe exigir a la confederación los comprobantes de gasto.
Cuando De la Torre llegó a la confederación creía que podría tener un gran velo de impunidad, incluso para hacer compras en tiendas de mascotas y de videojuegos con la tarjeta de la asociación.
