Firmeza ante la tormenta proteccionista

Por Sergio ChagoyaAnte las amenazas proteccionistas que Estados Unidos ha dejado entrever en el horizonte comercial, resulta imprescindible que México mantenga una postura de firmeza y respeto al marco jurídico internacional que rige nuestra relación con el vecino del ...

Por Sergio Chagoya

Ante las amenazas proteccionistas que Estados Unidos ha dejado entrever en el horizonte comercial, resulta imprescindible que México mantenga una postura de firmeza y respeto al marco jurídico internacional que rige nuestra relación con el vecino del norte. La estrategia de nuestro país debe seguir centrándose en hacer valer el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), defendiendo los intereses nacionales con apego al derecho y evitando caer en provocaciones mediáticas.

A pesar de los nubarrones que algunos intentan dibujar en el escenario económico, nuestro país sigue siendo un destino altamente atractivo para la inversión. Su estabilidad macroeconómica, la cercanía geográfica con el principal mercado mundial y una mano de obra calificada y competitiva son factores que continúan fortaleciendo nuestra posición en el comercio internacional. Además, la diversificación de la industria y la economía consolidan un entorno propicio para los negocios, pese a los retos internos que enfrentamos.

Uno de esos desafíos es la reforma judicial en curso, la cual redefinirá la operación del Poder Judicial y, en consecuencia, el clima de certeza jurídica que el país ofrece a los inversionistas. La incertidumbre que genera cualquier cambio estructural debe ser mitigada con leyes adecuadas y procesos administrativos de implementación que sean ordenados y que garanticen el respeto al Estado de derecho y la seguridad jurídica.

Por otro lado, la desaparición de organismos autónomos también plantea un reto en materia de regulación y transparencia. La solidez de nuestras instituciones y profesionalismo de los reguladores son un componente esencial para mantener la confianza de los inversionistas nacionales y extranjeros. Por ello, los cambios en esta materia deben ser llevados a cabo con pleno respeto a los principios democráticos y a la estabilidad que requiere el sector productivo.

México no debe titubear ante posibles medidas arancelarias unilaterales por parte de EU. Si la administración norteamericana decidiera adoptar decisiones que vulneren los acuerdos consagrados en el T-MEC, se deben hacer valer los mecanismos de resolución de controversias establecidos los tratados y acuerdos internacionales. La firmeza y la templanza que ha demostrado la presidenta Claudia Sheinbaum deben ser la guía para navegar estos desafíos con prudencia, pero sin concesiones.

Las amenazas proteccionistas no pueden dictar el rumbo de nuestra economía ni socavar la relación trilateral en Norteamérica. Es momento de fortalecer nuestras instituciones, defender nuestros derechos comerciales y demostrar que México es y seguirá siendo un actor clave en el escenario global.

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