La batalla por la neutralidad de la red

El principio de neutralidad de la red es capital para la construcción de la ciudadanía a nivel global. Gracias a este principio es posible construir un entorno digital que no discrimina la información, es decir, que permite un acceso igualitario y asequible a los ...

El principio de neutralidad de la red es capital para la construcción de la ciudadanía a nivel global. Gracias a este principio es posible construir un entorno digital que no discrimina la información, es decir, que permite un acceso igualitario y asequible a los contenidos digitales, donde no se privilegia el acceso a determinada información sobre otra.

Este principio forma parte de la lucha que se ha dado en el mundo para construir un andamiaje jurídico que garantice el derecho a una información no sólo veraz y oportuna, sino en igualdad de condiciones para todos los usuarios. En nuestro país se reflejó en la reforma constitucional del año 2013, que estableció en el artículo 6º que “el Estado garantizará a la población su integración en la sociedad de la información y el conocimiento”, así como “una política de inclusión digital universal”. Posteriormente, en la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión se estableció la neutralidad de la red como uno de los principios de esta política.

La revocación de la neutralidad de la red por parte de la Comisión Federal de Telecomunicaciones de Estados Unidos debe alarmarnos, ya que vulnera el derecho a la información a nivel global, dado que las principales plataformas de internet del mundo, que tienen su sede en ese país, estarán sujetas a aquella regulación.

No salvaguardar la neutralidad de la red, en términos prácticos, podría permitir a estos proveedores realizar cobros adicionales para privilegiar cierta información o regular la velocidad de descarga beneficiado a ciertos contenidos de su interés. En uno de los peores escenarios, también significaría la apertura de un mercado, aún más grave que hoy, de noticias falsas y guerras sucias digitales.

En este contexto, resulta preocupante el silencio del gobierno federal, que frente a esta decisión debería ofrecer garantías de protección a la neutralidad de la red en nuestro país. Los ciudadanos mexicanos cada vez están más atentos y preocupados por las políticas en torno a internet y, por ello, debemos asegurarnos de contar con un marco regulatorio ejemplar en esta materia.

En la iniciativa que presenté en la Cámara de Diputados para garantizar una #RentaBasicaDigital (https://bit.ly/2km2Xfq), también se propone incluir un catálogo de prácticas contrarias a la neutralidad de la red, así como una serie de atribuciones para que el IFT sancione su incumplimiento, de forma que este principio sea respetado por todos los concesionarios en nuestro país.

Frente a la decisión de EU, la aprobación de esta iniciativa por parte del Congreso de la Unión representaría un mensaje y una acción concreta en el sentido correcto, porque la batalla por la neutralidad de la red implica que nuestro país establezca una barrera jurídica en defensa de este principio esencial para el desarrollo de la nueva ciudadanía digital.

Igualmente importante es entender que un internet libre, respetuoso de la neutralidad de la red, resulta fundamental para la consolidación de nuestra democracia. El derecho a la información oportuna y veraz, igualitaria y asequible, hoy debe ser entendido como un eslabón central en la construcción y el ejercicio de la ciudadanía y, por lo tanto, también en el camino hacia un nuevo régimen político.

POSDATA: Esta columna se toma un descanso. Nos leemos el 10 de enero. Felices fiestas y mis mejores deseos para 2018.

                *Coordinador del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano.

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