Más mujeres en el poder, ¿cambian la política?

Clara Scherer

Clara Scherer

Editorial

"Cuando una mujer se mete en política, cambia la mujer y cuando muchas mujeres se meten a la política, cambia la política“, afirmó, hace años, Michelle Bachelet. Y añadió: “Aunque logren representación paritaria, a menudo se les niega el poder real dentro de las instituciones”. María Lavalle Urbina dijo en 1964 “nos dan la silla, pero no el lugar”. Es decir, nada ha cambiado, a pesar de ganar la paridad y sus supuestos beneficios.

Desde 2018, hemos presenciado el desmantelamiento de las instituciones. Casi todas las mujeres que han llegado a la política desde entonces, sólo se suman a ese ruin propósito. Recordemos estancias infantiles, escuelas de tiempo completo o la confusa ley contra el feminicidio. Quizá, hasta superaron a sus pares varones con el “romántico amor” que hace su parte. ¿Ampararse en los prejuicios? El triste, trágico y vergonzoso caso del INE lo confirma. Y también, la banalidad de una vieja luchadora que ahora reclama trato VIP.

Las ventajas de sumar a las mujeres a los cargos de elección popular decían que ampliaría las agendas políticas al sumar temas como salud sexual y reproductiva, derechos de las infancias, la erradicación de la violencia hacia las mujeres, la construcción de un sistema nacional de cuidados y un estilo de liderazgo empático, horizontal. De la mano, vendría la constatación de la falsedad de los estereotipos de género. 

Pero uy, desde 2018 se interrumpió esa transformación. Ahora, casi todas las políticas están encantadas con el autoritarismo. Lo ejercen desde cualquier trinchera. La caída de la señora que se despachaba al INE (no es error), ¿cayó, en realidad, por un bote de pintura; una pintura lila-clara, que si bien acataba  90% de lealtad, equivocó al destinatario? El 2030 está ya entre nosotros.

Asombra que ni la sororidad ni los nobles propósitos de las mujeres aparecen por ningún lado. El esperpéntico espectáculo de lo del INE resultó aun más insultante en medio de las marchas de médicas, médicos, personal del IMSS por la falta de material básico en sus centros de trabajo, donde la persecución y la censura siguen flotando en el ambiente y no brindan con champaña.

Por lo pronto, la señora debe afrontar en juicio las acusaciones que se están documentando y ni duda, tanto ella como cualquier persona, debe tener un debido proceso, aunque a los jueces del acordeón se les desafine el instrumento. Si van a investigar hasta el remoto pasado del INE, no se olvide que por ahí pasó la elección de 2021 de Sinaloa y detectó irregularidades en el gasto de campaña de Morena por más de 82 millones de pesos.

Ariadna y El Guano, ¿el siguiente capítulo de este gobierno de escándalos, cruzando líneas de política, narcotráfico y partidos políticos? Quizá tienen intereses en el megalaboratorio tan famoso, ubicado en un municipio gobernado por Morena. ¿Será que a falta de resultados, mejor hacer escándalo de cualquier tema? 

Sembrar cizaña, esa malahierba que crece en cultivos de trigo y envenena cualquier ambiente. Si desde un megáfono se instrumenta diseminarla, hay que atajarlo de inmediato. Lo sabía San Mateo y advirtió del cuidado que había que tener. Provoca confusión, mentiras, calumnias, fórmula casi perfecta para enturbiar verdades. Las granjas de boots y las campañas negras, especialidad del encargado de la comunicación presidencial.

En recuerdo de una admirable luchadora: “A mi primera patria de infinito/ en el Norte de México/ Desiertos de Chihuahua”. Aurora Reyes, poeta, muralista. Mujer valiente, encabezó el grupo de Las Pavorosas. Defienden en 1947 el voto de las mujeres y su acceso a cargos públicos, denunciando los abusos machistas no reconocidos como formas de violencia contra ellas. ¿Detectaba que esos abusos machistas también los ejercen mujeres con mucho poder?