Construir opciones
Alethía Fernández alzó la voz por las mujeres migrantes, cuyos destinos están gravemente dañados por la pobreza, la violencia y la indiferencia de sus sociedades, y cómo, a través de nuevas rutas de comprensión es posible dejar la pesadilla.
Ante una realidad que abruma y un gobierno que destruye hasta la posibilidad de futuro que encierran las miradas infantiles (Escuelas de Tiempo Completo), no podemos seguir en la parálisis y en los llamados a misa de muchas personas para la reflexión, el diálogo y la razón. Saber que la justicia mejor huyó del país, la serenidad se ha escondido bajo las gradas de los estadios, la historia regresa al lugar de donde emergió una brillante forma de narrarla: San José de Gracia, para denunciar la impunidad y la inutilidad de los abrazos.
Detener esta vorágine. Morena seguirá con su apoyo al Presidente y tanto el Legislativo como el Judicial han dejado de funcionar con un mínimo de honorabilidad. Amenazados o cooptados, nada garantizan. A quien levante la voz e intente organizar cualquier cosa, le cortan la cabeza, con eso de que es corrupto (aún se atreven a pesar de la Casa gris), conservador, neoliberal o muchos muy conocidos insultos.
Una posibilidad es pensar qué necesitamos para tiempos mejores. ¿Qué hay que hacer para retornar a la serenidad, al diálogo y encontrar vías para apoyar a quienes viven en condiciones de pobreza (según Coneval, mayoritariamente mujeres), a quienes no tienen forma de acceder a sus derechos más básicos: agua,
salud, educación, trabajo digno? Marchas para llamar la atención.
El país que queremos. Las mujeres, aliadas con organizaciones y personas interesadas, se ha dado a la tarea de pensar conjuntamente en cómo si se puede vivir de mejor manera y dejar de responsabilizar hasta a Abel y Caín. Para ello, han propuesto un tema complejo a debatir cada mes, durante un año. De 2022 a 2023, para tener una hoja de ruta y que nunca más se tomen decisiones sin escuchar las voces de las mujeres.
El Colegio Nacional, vía la talentosa Julia Carabias, organizó un diálogo sobre las reivindicaciones feministas. Marta Lamas hizo un brillante recorrido por esta historia que se bifurcó y ahora son reconocidos como feminismos. Melissa Hernández enfatizó los retos para hacer sostenible la vida de las especies, incluida la humana, donde el feminismo tiene un relevante rol. Paola Zavala señaló la urgencia de dejar atrás este sistema judicial punitivista y hacer posible la justicia restaurativa, que considera importante atender a la víctima, al tiempo que quien ofende asuma su responsabilidad.
Alethía Fernández alzó la voz por las mujeres migrantes, cuyos destinos están gravemente dañados por la pobreza, la violencia y la indiferencia de sus sociedades, y cómo, a través de nuevas rutas de comprensión es posible dejar la pesadilla. Y Alejandra Collado se situó en la modernidad de las nuevas tecnologías, que también apelan y conciernen a las mujeres. Tenemos derecho y capacidades para desenvolvernos en ese mundo virtual, sin violencia.
Las constituyentes demandaron el cumplimiento cabal para el acceso a los derechos de las mujeres. El patriarcado, responsable de cosificarlas. Generar conciencia de que no sólo las mujeres pierden con este sistema, sino los hombres también son víctimas de ese machismo insoportable. Ya lo vimos en el futbol.
Sabina Berman, Enoé Uranga y muchas otras insisten en la inclusión, en un México donde quepamos todxs con derechos y libertades, basados en respeto y tolerancia, con base en la igualdad. Y el arte, versos, pintas y alegría. Ternura radical.
A pesar de las violencias vividas en pasado y en presente, las mujeres somos la opción para construir, pensar, reflexionar y hacer posible un México diferente, digno, con igualdad y libertades para todxs.
Francesca Gargallo: “la revolución de las mujeres; la lucha por lograr condiciones de justicia e igualdad en todos los ámbitos de la vida social, pero, sobre todo, la reivindicación como ser diferente, autónomo, libre e independiente”. ¡Maravilloso zépelin!
