El Rey José Alfredo

Sobre la columna que publiqué ayer –¡Felicidades por las credenciales de elector!–, personas de mi confianza informativa me pidieron reparar en la frase: “Era bien sabido en la fiesta que José Alfredo Hernández Casillas se ufanaba de ser una suerte de socio mandamás de Cosmocolor”. Les di ejemplos de cómo eso era precisamente lo que presumía el proveedor predilecto del INE de Guadalupe Taddei, y que no pocos creían y querían creer. Me explicaron que el problema no era ese, sino el daño que se le estaba causando a Cosmocolor, empresa con 60 años en el mercado, ganadora de la licitación LP-INE-033/2025 para fabricar entre 85 y 95 millones de credenciales de elector: un contrato de entre 55 y 62 millones de dólares. Cosmocolor había perdido dos licitaciones previas. Me aseguran que en la tercera –reforzada por ICards Solutions y Talleres Gráficos de México–, Hernández Casillas nada tuvo que ver. Pero que, una vez cerrado el proceso, quiso “llevarse su parte” alegando que le debían el favor. Sé que existe un video en el que le pide a un directivo de Cosmocolor que “salude a la presidenta del INE”. Me garantizan que les puso un cuatro y que no hay nada más. Puede ser. Aunque, más allá de las palabras, quizá lo realmente útil para Cosmocolor en este muladar sería solicitar de inmediato que la auditen en cada tramo de la licitación. Antes de que el tsunami Taddei y El Rey José Alfredo terminen de arrasarlo todo.