Si nos atenemos a la conferencia de ayer, lo que la FGR sabe sobre la “extracción ilegal” —la llamaron así— de El Mayo Zambada es muy poco. Muy poco tratándose de un hecho ocurrido hace dos años. Por más empático que uno quiera ser, la conferencia de Ernestina Godoy y dos fiscales resultó decepcionante. Y, por momentos, hasta enternecedora. ¿Qué queda de lo que informaron? Creo que nada esencial; que se trató de un recuento de insuficiencias y tareas inconclusas. La FGR confirmó que el gobierno de Estados Unidos sigue debiéndole seis de las 11 respuestas solicitadas, pese a que le han enviado 16 oficios recordatorios. Dio por válida una nota periodística del avión sin que la nota acredite una fuente firme del FBI. Admitió, además, que el saldo del viaje a Texas en agosto de 2024 para obtener datos del avión fue de cero. Lo más cercano a la novedad fue la afirmación de que ya sabe dónde estuvo El Mayo aquel 25 de julio, pero no añadió algo determinante sobre Melesio Cuén, mucho menos sobre el gobernador Rocha. Sin embargo, terminó reconociendo el relato que el propio Mayo hizo ante autoridades estadunidenses, en el que cuenta la historia de principio a fin. A pregunta expresa, no pudo precisar cuántas órdenes de aprehensión permanecen vigentes en México. En fin. Pero aseguró que las investigaciones continúan y que habrá “justicia con efectividad”, pues la información proporcionada por Estados Unidos “ha sido parcial e insuficiente”. En esas seguimos, dos años después.
