Este viernes, al cumplirse nueve años de la difusión de una de las crónicas más formidables en la historia de los noticieros de la televisión mexicana, la Fiscalía de Justicia de la CDMX se disculpará públicamente con el periodista Humberto Padgett.
Un acto de nobleza, sí; también tardío e insuficiente. Humberto batalla contra un cáncer con metástasis. Me consta la desconsoladora fragilidad de su salud. En agosto de 2017 transmitimos en Imagen Televisión su grabación furtiva en la zona de los frontones de Ciudad Universitaria.
Padgett se hizo pasar por un consumidor para plantarse frente a los narcomenudistas y desenmascarar la tolerancia de las autoridades hacia quienes vendían una variedad increíble de drogas. Logró grabarlos, pero lo descubrieron y golpearon. Virtuoso de la sobrevivencia, no sólo se salvó, sino que rescató el video que ocasionaría una limpia en el campus.
Denunció la agresión y, sea por torpeza o complicidad, la Fiscalía terminó entregando sus datos personales a los acusados, que los usaron para hostigarlo y amenazarlo.
“Pedirán disculpas, pero dejarán sin castigo a los funcionarios que entregaron todos mis datos”, le escribe ahora Humberto a la presidenta Sheinbaum, recordándole que, siendo jefa de Gobierno, lo recibió en tres ocasiones.
“Usted prometió zanjar la impunidad”, le dice antes de concluir que lo más probable es que él nunca conozca la justicia en su caso, “por la gravedad del cáncer que padezco”.
Ojalá te equivoques, Humberto. Te abrazo con mi cariño, admiración y gratitud. En esta vida y en la otra.
