Adiós a la triste Norma Piña

Hay un párrafo del Informe de Gestión 20232025 presentado ayer por Norma Piña que la pinta entera: “Durante mi gestión, el Máximo Tribunal del país enfrentó uno de los contextos más complejos de su historia reciente. A la responsabilidad cotidiana de impartir ...

Hay un párrafo del Informe de Gestión 2023-2025 presentado ayer por Norma Piña que la pinta entera: “Durante mi gestión, el Máximo Tribunal del país enfrentó uno de los contextos más complejos de su historia reciente. A la responsabilidad cotidiana de impartir justicia con independencia, imparcialidad, eficacia y eficiencia, se sumó el desafío de una reforma de gran calado que transformó profundamente al Poder Judicial de la Federación”. Parecería el punto de arranque de una defensa inolvidable de los valores que estarían por perderse. Pero no. Norma Piña se concentró en la legalidad de sus actos, la rendición de cuentas, el cuidado del presupuesto, la transparencia, la austeridad, la supuesta modernización tecnológica y la forma ordenada en que entregará el poder. Es el informe de una burócrata, la burócrata que “no respondió a las estridencias” y un día no quiso levantarse a saludar al Presidente de la República. Nada arriesgó sobre los acordeones, la incertidumbre jurídica en puerta o las múltiples acusaciones de que encabezó a la Corte más podrida que se recuerde. Adiós, pues, a la triste presidenta. Se marcha reducida al mínimo, sin discurso, reivindicación ni capacidad de convocatoria. Perdió en cada partida estratégica. Su derrota es catastrófica, por la dimensión y aparentes consecuencias. Adiós.

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