Penélope en Palacio Nacional
De nuevo: ceremonia en Palacio Nacional, abrazos y sonrisas entre los líderes empresariales y el gobierno federal y mención a cifras billonarias.¿Dónde entra esa manía de Penélope para destejer lo avanzado?
Cero y van tres. Tres ocasiones en las que el presidente López Obrador llega a acuerdos con los representantes de los empresarios, tres ceremonias de postín para anunciar los nuevos consensos y por lo menos tres ocasiones en las que en menos de 24 horas el gobierno envía señales que contradicen las intenciones y promesas de invertir.
A la espera de Ulises, su esposo, que había partido a la Guerra de Troya hacía 20 años, la fiel Penélope se ve asediada por quienes, considerándola viuda, aspiraban a su mano y a tener acceso a su considerable fortuna. Para entretenerlos y ganar tiempo, Penélope les hizo la promesa de que cuando terminara de tejer un hermoso manto daría el sí a alguno de ellos. Como en realidad tenía la esperanza de que Ulises regresara o en todo caso quería permanecer sola, Penélope teje durante el día el manto para deshacerlo durante la noche. Su espíritu pervive.
A principios de junio de 2019, cuando todavía los representantes de los empresarios participaban en las negociaciones del T-MEC en Washington, varios de los líderes de las cúpulas empresariales volaron de la capital americana a Los Cabos a entrevistarse con el Presidente. Departieron en una larga comida y todo fue como miel sobre hojuelas. A los dos días, el 13 de junio, se firmó el Convenio para Promover la Inversión y el Desarrollo Incluyente, con el que los líderes del Consejo Mexicano de Negocios se comprometían a aumentar de 30 mil millones a 32 mil millones de dólares la inversión anual que realizan. Sentidos discursos de ambas partes. La parte empresarial desconocía que ese mismo día el Consejo Nacional de Hidrocarburos (CNH), ahora completamente alineado con el Ejecutivo federal, anunciaba la cancelación de las rondas petroleras con participación de potenciales inversionistas mexicanos y extranjeros. El convenio era, antes que nada, una señal de confianza y entendimiento para el resto de los empresarios y para los inversionistas extranjeros, pues la mayor parte de la inversión anunciada era inercial, la que los empresarios tienen que hacer para que sus empresas continúen trabajando. El anuncio de la decisión de la CNH se tomó, como dijera el líder del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar, “sin decir agua va” y “al final quedamos mal todos los firmantes” del convenio. Todos, menos Penélope. Desde octubre se venía preparando el Acuerdo Nacional de Inversión en Infraestructura, que busca elevar la inversión privada, de 17.5% del PIB a 20%, y la pública de 2.8% —la más baja en décadas— a cinco por ciento. La lista es bastante descuidada y dispareja. Incluye proyectos que ya se terminaron e inauguraron, otros que no se consultaron con los ejecutivos estatales y alguno que otro interesante. De nuevo: ceremonia en Palacio Nacional, abrazos y sonrisas entre los líderes empresariales y el gobierno federal y mención a cifras billonarias. ¿Dónde entra esa manía de Penélope para destejer lo avanzado? Las reformas aprobadas en octubre y noviembre a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, la Ley de Seguridad Nacional, el Código Nacional de Procedimientos Penales y el Código Fiscal de la Federación que, en resumen, equiparan el tráfico de facturas con delincuencia organizada y amenazas a la seguridad nacional. Prisión preventiva oficiosa para los factureros y extinción de dominio. Ciertamente, quienes hicieron del negocio de las facturas un deporte nacional merecen castigo y cárcel. Pero equiparar delitos fiscales con delincuencia organizada o con una amenaza a la seguridad nacional resulta totalmente desproporcionado, sobre todo cuando regiones enteras del país están en manos de la delincuencia organizada y los crímenes que ésta comete son de una crueldad inaudita.
Por último. Pese a tanto convenio y programa firmados, la economía no sólo no crece, sino que se contrae. ¿Solución? Crear un Gabinete para el Fomento a la Inversión y el Crecimiento Económico, a cargo de Alfonso Romo y que coordinará a la Secretaría de Hacienda, Economía, Comunicaciones, Medio Ambiente y Energía. ¿Hacienda se dejará coordinar? ¿Energía se dejará coordinar? Ver para creer.
Las obras clásicas lo son porque retratan arquetipos de la conducta humana indiferentes al paso del tiempo. Si queremos crecer, habrá que recordarle a Penélope que ya está con Ulises y que no es necesario que desteja.
