Morena moderada vs. Morena radical
Hace un par de días, en entrevista para El Universal, Olga Sánchez Cordero, futura secretaria de Gobernación si el candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador, gana la Presidencia de la República, comentó que, cuando sea presidente, AMLO no cancelará la ...
Hace un par de días, en entrevista para El Universal, Olga Sánchez Cordero, futura secretaria de Gobernación si el candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador, gana la Presidencia de la República, comentó que, cuando sea presidente, AMLO no cancelará la Reforma Energética.
Lo mismo había dicho antes el empresario Alfonso Romo, quien es también parte del equipo de Obrador. De hecho, ante las declaraciones de Romo, Francisco Ignacio Taibo II, otro destacado integrante del partido de AMLO, comentó: “¿a nombre de quién habla?... que yo recuerde… en los tres últimos consejos nacionales de Morena se ratificó plenamente que hay que echar abajo la Reforma Energética. Y esa demanda es nuestra; no sólo es de Andrés Manuel…”.
¿Qué va a hacer el eventual presidente López Obrador con las reformas aprobadas en el presente sexenio? ¿Buscará derogarlas? ¿Las dejará intactas, pero no las ejecutará? Más allá de si las reformas son adecuadas o no, es innegable que son trascendentales. Es por ello que es importante que los candidatos presidenciales sean transparentes con relación a ellas. Anaya, Meade y Zavala las defienden. Pero, ¿a quién creerle en Morena? Y es que da la impresión de que en este partido, o trabajando para su candidato, hay al menos dos grupos que se disputan qué rumbo darle al país en caso de gobernar.
Por un lado están Gerardo Esquivel y Carlos Urzúa, dos destacadísimos economistas, y quienes colaboran con ellos. Este grupo muestra un rostro, digamos, “amable”: no proponen nada que suene radical (aunque sí diferente a lo que se ha venido haciendo en los últimos lustros) y están plenamente comprometidos con la democracia.
Por otro lado están Dolores Padierna, John Ackerman, Gerardo Fernández Noroña, el ya mencionado Francisco Ignacio Taibo II, Héctor Díaz Polanco y otros que, por ejemplo, han defendido al régimen de Chávez-Maduro y hasta han dicho que México se debe unir a la Revolución Bolivariana. Son también quienes van con todo contra las reformas estructurales y el “neoliberalismo”.
Si gana AMLO, ¿a qué grupo va a escuchar? Mi hipótesis es que Obrador se inclinaría por el grupo de Padierna, Ackerman, etcétera: incluso, si resultase que López Obrador no es realmente un radical, muchos de sus seguidores sí lo son. Y van a votar por él porque están convencidos de que, con él, morirá el “neoliberalismo”, se revertirán las reformas, etcétera. De esta manera, si el presidente Obrador se alejase de la agenda que ha defendido públicamente en los últimos años, corre el riesgo de ser acusado de traición por sus partidarios más radicales. Y viendo cómo habla y se comporta AMLO, está claro que eso es algo que intentará evitar a toda costa. Pero, además, Obrador mismo sí ha sostenido que es necesario cambiar el modelo económico del país y hacerle caso “al pueblo”.
El grupo radical dentro de Morena tiene, pues, ventajas sobre el moderado y, si López Obrador intentase escapar de sus promesas más extremas, los radicales lo obligarán a implementarlas (al costo que sea y doblegando, primero, a los moderados y, luego, a quien sea; para eso votaron por él y para eso son “el pueblo”, como el propio Obrador lo ha dicho una y otra vez). Es algo así como lo que le está pasando al presidente Trump: prometió el muro para ganar votos. Ahora, incluso si se ha dado cuenta de la tremenda estupidez que propuso, no se puede echar para atrás; sus votantes lo considerarían un traidor.
¿Le suena descabellado, amigo lector? Bueno, es sólo una hipótesis y bien puede estar errada. De hecho, ojalá lo esté, pues parece que, por fin, Obrador será presidente. ¿Sería un mandatario radical o no? ¿Usted qué opina, estimado lector?
Twitter: @aromanzozaya
