El “Estado eficaz” que “transformó” a México

Cuando el presidente Enrique Peña Nieto era candidato del PRI a la Presidencia prometió que nos daría un “Estado eficaz”. En concreto, México sería líder en la arena internacional, la economía mexicana crecería como se necesita y los derechos de los mexicanos ...

Cuando el presidente Enrique Peña Nieto era candidato del PRI a la Presidencia prometió que nos daría un “Estado eficaz”. En concreto, México sería líder en la arena internacional, la economía mexicana crecería como se necesita y los derechos de los mexicanos pasarían del papel a los hechos.

Una vez que el candidato Peña se convirtió en el presidente Peña, dejó de hablar del “Estado eficaz”. Uno pensaría que hizo esto porque él y su gobierno se fueron dando cuenta, aunque no lo admitiesen en público, de que, a medida que avanzaba el sexenio, el país empeoraba. Por ejemplo, en términos de seguridad pública, y a juzgar por el número de homicidios dolosos, estamos hoy peor que en el gobierno de Felipe Calderón. Uno pensaría también que Peña Nieto entendió que, cada vez que habla bien de su gobierno, la opinión pública lo hace pedazos y le presenta evidencias de que, al contrario de lo que él piensa, las cosas no van bien.  Sin embargo, hace unos días, al comenzar su sexto y último año en el poder, el presidente Peña señaló que él y su gobierno llevan “cinco años transformando a México” (para bien, ¡obvio!).

Sí, es cierto que el gobierno de Enrique Peña ha concretado reformas estructurales importantes; es a eso a lo que se refiere Peña Nieto al decir que ha transformado a México. Pero una cosa es que las reformas sean de relevancia y otra que realmente funcionen como se espera y que resulten en los beneficios que, se supone, traerán.

Para que las reformas rindan se requiere al menos, de hecho, dos cosas fundamentales: por un lado, tiempo. Por otro lado, que sean aplicadas y administradas adecuadamente. Por ejemplo, ¿cuántos años hay que dejar pasar para poder verificar si el nuevo modelo educativo está funcionando como se dice en la Reforma Educativa? Asimismo, ¿estamos seguros de que, en el marco de la Reforma Energética, no hay corrupción, malos manejos, etcétera, que podrían resultar en que la reforma no nos dé lo que se espera de ella?

Entonces, una cosa es hacer cambios en las leyes (esto son, en esencia, las reformas estructurales) y otra es que esos cambios aterricen exitosamente en la realidad. De la misma forma, una cosa es hacer modificaciones legales y otra cosa es transformar a un país a fondo. Así, en el tema de las reformas estructurales, en el mejor escenario, lo que podemos decir es que hay que esperar para ver si de verdad funcionan. ¿Dónde está, pues, la supuesta transformación de la que hablaba antier el presidente Peña Nieto?

Aunado a lo anterior, sería de humor negro decir que en el México de Enrique Peña los derechos de los mexicanos han pasado del papel a la práctica. Igualmente, es de risa sostener que la economía creció al ritmo que requerimos. De la misma manera, es claro que México no es líder en la arena global. ¿Dónde está, entonces, el “Estado eficaz” prometido por el candidato Peña Nieto?

No hay “Estado eficaz” y tampoco se ha concretado una maravillosa “transformación”. Es más, México está en condiciones deplorables. La razón es simple: es un país en el que no hay seguridad. Sin seguridad, no hay presente que valga ni futuro creíble (y ya ni hablemos de la pobreza, los paupérrimos servicios de salud, etcétera, que también nos agobian).

Lo peor de todo es que Peña Nieto buscará dejar la Presidencia en un individuo que representa la continuidad, ya no digamos del presente sexenio, sino de los últimos cinco: 2018-2024 bien puede ser un gobierno más de “Estado eficaz” y de “transformar” a México. Sí: más “eficacia” y más “transformación”. No, pus sí.

                Twitter: @aromanzozaya

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